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Directrices sobre las visitas a Israel de funcionarias y funcionarios electos

Directrices del BDS

Según la letra y el espíritu de las directrices del movimiento BDS [1], ¿cuándo las visitas/delegaciones políticas/diplomáticas al Estado israelí por parte de funcionarias y funcionarios electos de cualquier Estado (congresistas, alcaldesas o alcaldes, gobernadoras o gobernadores, etc.) constituyen complicidad en el mantenimiento o encubrimiento del régimen israelí de ocupación militar, colonialismo de asentamientos y apartheid?

 

Primero, visitas no cómplices:

Las visitas solidarias evidentemente no son cómplices y son bienvenidas por el pueblo palestino, siempre que se ajusten a los principios de no causar daño para las visitas internacionales.

Las misiones de investigación o diplomáticas, como las encargadas por la ONU o por Estados u organizaciones interestatales que intentan, por ejemplo, "hacer frente" a una crisis urgente, no cruzan la línea de piquete palestina y no son objeto de boicot, incluso si incluyen reuniones (a diferencia de las relaciones institucionales) con instituciones/entidades israelíes cómplices. Esto, siempre que dichas visitas no tengan ningún vínculo institucional con el gobierno israelí, instituciones cómplices o grupos de presión y que se ajusten a los principios de no causar daño para las visitas internacionales.

 

Segundo, visitas cómplices (que cruzan la línea de piquete palestina):

(1) Cuando la visita está financiada/patrocinada por Israel, sus grupos de presión o sus instituciones cómplices. 

(2) Cuando la visita no es una misión de investigación o diplomática y no se basa en el reconocimiento explícito del conjunto completo de derechos humanos del pueblo palestino en virtud del derecho internacional. Esto incluye, especialmente, el derecho a vivir sin ocupación y sin discriminación/segregación racial y el derecho al retorno de las personas refugiadas palestinas.

(3) Cuando la visita viola las directrices éticas para visitas internacionales establecidas por la sociedad civil palestina.

 

El movimiento BDS llama a boicotear estas visitas cómplices de personas funcionarias electas y a que el movimiento de solidaridad haga responsables a las autoridades de sus respectivos Estados que participen en ellas de una manera sensible al contexto y que sea a la vez estratégica y basada en principios.

 

Visitar o reunirse con personas palestinas simbólicas para dar una ilusión de "equilibrio" durante una visita cómplice, tal y como se ha definido anteriormente, no mitiga su daño a los derechos del pueblo palestino ni cambia el hecho de que la visita cruza la línea de piquete palestina, tal y como se explica a continuación. La utilización de hojas de parra palestinas no puede cubrir la complicidad desnuda de estas visitas tan perjudiciales.

 

Hojas de parra:

 

Como ha declarado el movimiento BDS: 

 

"Quienes se oponen al boicot [pueden] intentar redimir su conciencia, y con ella cierta base moral, al utilizar personas palestinas (u otras personas árabes, aunque esto es menos usual) simbólicas como una hoja de parra para encubrir su complicidad en las violaciones israelíes del derecho internacional y los derechos del pueblo palestino. [...] Cuando estas personas palestinas y árabes [simbólicas] desempeñan tales papeles, a veces se debe a una falta de comprensión política, pero la mayoría de las veces se debe a la voluntad de anteponer el interés personal a los principios colectivos de resistencia a la opresión colonial y al apartheid. [...]

La población palestina no supone un caso único en este sentido. Dadas las terribles condiciones de escasez de recursos resultantes de décadas de ocupación israelí, limpieza étnica y políticas de apartheid, el pueblo palestino (como la mayoría de los pueblos que luchan por la descolonización y la autodeterminación) ha tenido su cuota no solo de lo que llamamos ‘hojas de parra voluntarias’, sino de personas que colaboran a un nivel mucho más profundo con quienes nos oprimen a cambio de exiguos beneficios. [...] Sin embargo, unos pocos árboles marchitos de oportunismo o incluso traición nunca deberían ocultar el bosque de consenso que hay detrás de la resistencia civil palestina contra Israel, un consenso que se refleja en el liderazgo de la campaña de boicot: el Comité Nacional del BDS (BNC, por sus siglas en inglés). [...]

Conseguir hablar con algunas personas palestinas aquí o allá, o asociarse con alguna institución palestina despistada o que deliberadamente juega a ser una hoja de parra, no puede reducir el daño causado por la violación de las directrices del boicot, ya que tales violaciones sirven ante todo para salvar la apariencia de respetabilidad de Israel, que se está disipando rápidamente en la escena mundial. Ninguna hoja de parra, por grande que parezca, puede ocultar el acto de complicidad en el encubrimiento de la ocupación y el apartheid de Israel que cometen quienes atacan el boicot cuando cruzan la línea de piquete". [Énfasis añadido]

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[1] El movimiento BDS está dirigido por el Comité Nacional Palestino de BDS (BNC, por sus siglas en inglés), que es la coalición más amplia de la sociedad civil palestina al congregar a todos los principales sindicatos palestinos, asociaciones de mujeres, entidades de base, redes de personas refugiadas palestinas, asociaciones profesionales (en derecho, ingeniería, medicina, etc.), redes de ONG, entre otros. El BNC también es la entidad que establece las directrices del movimiento BDS.