Macklemore

El pueblo palestino pide a Ed Sheeran que cancele su cuestionada gira por Estados Unidos.

Cediendo ante la presión de los multimillonarios, Sheeran expulsó a Macklemore de su gira por decir “Palestina Libre” y condenar el genocidio de Israel contra el pueblo palestino retransmitido en directo desde Gaza.

La Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI), miembro fundador del movimiento palestino de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), llama a Ed Sheeran a cancelar su controversial gira por Estados Unidos. Hasta entonces, llamamos a las personas artistas invitadas, al público y, cuando sea posible, a las personas integrantes del equipo técnico a boicotear la gira cómplice.

Ed Sheeran y su equipo retiraron a su viejo amigo y destacada figura artística Macklemore de su gira por Estados Unidos por decir “Free Palestine” (“Palestina Libre”) en el escenario, según se informó, bajo el pretexto de que esas palabras y la bandera palestina son “hirientes” para algunas personas. Esto perpetúa argumentos racistas y anti-palestina, provenientes de una de las figuras artísticas más importantes del mundo.

La decisión de Sheeran se produce tras la presión coordinada de Robert Kraft y Miriam Adelson —millonarios sionistas anti-palestinos profundamente cómplices del apartheid, la ocupación ilegal y el genocidio de Israel—. Kraft es propietario del Gillette Stadium, una de las paradas de la gira de Sheeran. Es uno de los principales donantes de AIPAC y un destacado partidario de “Friends of the IDF” (“Amigos de las FDI”), la fuerza militar de Israel que figura en la “Lista de la Vergüenza” de la ONU por cometer graves violaciones específicamente contra infancias palestinas.

Adelson es la propietaria que maneja Las Vegas Sands Corp, incluido el Hard Rock Live, que también es una de las paradas de la gira. Es la principal benefactora financiera del grupo de presión anti-palestina Israeli-American Council, una de las principales donantes de la genocida Zionist Organization of America y una importante financiadora de los asentamientos israelíes en tierras indígenas palestinas ocupadas ilegalmente, un crimen de guerra según el derecho internacional. Junto con su difunto esposo, también destinó más de 600 millones de dólares a las campañas presidenciales de Trump a cambio de favores políticos que respaldaban el proyecto colonial de la “Gran Israel” del gobierno fascista israelí.

La gira de Sheeran por Estados Unidos está organizada por Messina Touring Group, en la que AEG Presents tiene una participación del 50%. AEG Presents es la segunda empresa promotora de eventos de entretenimiento en vivo más grande del mundo, después de Live Nation, con grandes eventos como Coachella, British Summer Time at Hyde Park y All Points East. Es una subsidiaria de Anschutz Corporation, propiedad del multimillonario cristiano evangélico Philip F. Anschutz. La rama filantrópica del conglomerado, Anschutz Foundation, ha donado, según se informó, millones de dólares a organizaciones que apoyan los crímenes atroces de Israel contra el pueblo palestino, así como a grupos estadounidenses de extrema derecha.

Macklemore ha hablado con valentía y de manera constante sobre el genocidio de Israel, que ha matado al menos a 80.000 personas palestinas en Gaza, incluidos más de 21.000 infancias, en los últimos tres años, y probablemente muchas más. Después de todo, Israel no solo ha destruido sistemáticamente las condiciones necesarias para sostener la vida palestina, sino también nuestra capacidad de contabilizar a nuestras propias personas muertas. Este genocidio en curso se ha cometido a la vista de todo el mundo, con el apoyo y la habilitación de Estados Unidos, Alemania, el Reino Unido y otros Estados.

El genocidio también ha sido posibilitado por la absoluta deshumanización del pueblo palestino en los medios de comunicación masivos y en la cultura popular, como han afirmado reiteradamente las personas artistas palestinas. Sheeran, quien nunca siquiera se ha pronunciado contra el gobierno británico por armar y facilitar de otras maneras el genocidio, el apartheid y la ocupación ilegal de Israel, ha cruzado la línea que separa el silencio cómplice de lo que parece ser la difusión de propaganda racista anti-palestina que, independientemente de las intenciones, solo puede contribuir a lavar  el genocidio.

Además, ser una figura artística destacada del Reino Unido —un Estado singularmente responsable de posibilitar la Nakba, la limpieza étnica del pueblo palestino indígena de su patria por parte de las bandas sionistas y el posterior establecimiento de una colonia de asentamiento supremacista sobre sus ruinas— convierte en un deber moral pronunciarse sobre la situación del pueblo palestino.

Sheeran —cuya fortuna está estimada en más de 500 millones de dólares— según se informó no “toma partido”. Como dijo célebremente el arzobispo sudafricano Desmond Tutu: “Si eres neutral ante situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”. En el contexto de un genocidio, en particular, que es posibilitado por los impuestos occidentales, y ante el crecimiento exponencial del fascismo en Estados Unidos y Europa, ¿qué significa realmente que una persona artista no “tome partido”? En un momento así, ¿cuál es el costo material de pronunciarse y cuál es el costo moral de permanecer en silencio?

Macklemore lo expresó de esta manera:

“Tomar partido puede tener un costo. Dinero, acuerdos con marcas, patrocinios, festivales, shows privados, relaciones y acceso. He perdido todas esas cosas. Pero no existe una posición neutral entre el opresor y las personas oprimidas. Cuando un lado tiene las bombas y un apoyo financiero y militar ilimitado de Estados Unidos, negarse a tomar partido no te deja en el medio.”

La cancelación de las actuaciones de Macklemore dictada por multimillonarios es el último episodio de una serie de intentos macartistas por parte de oligarcas cómplices, en su mayoría sionistas acérrimos, para censurar e intimidar a artistas que se pronuncian contra los crímenes de Israel o incluso en solidaridad con la lucha palestina por la libertad y la justicia. Al igual que los recientes ataques de los Ellison contra Mark Ruffalo, los multimillonarios que posibilitan el genocidio están convirtiendo en “ejemplos” de alto perfil a quienes defienden los derechos del pueblo palestino, con el objetivo de generar un efecto intimidatorio sobre las personas trabajadoras del arte que se desenvuelven en una industria del entretenimiento cada vez más corporativizada y concentrada. Si no se pone freno a esto, esta instrumentalización del trabajo podría tener consecuencias de gran alcance que amenacen las libertades civiles y los derechos más básicos de las personas trabajadoras.

Mientras un puñado de multimillonarios elaboran “listas de exclusión” de quienes no son leales a Israel e imponen su agenda genocida sobre las personas trabajadoras y el público estadounidense, que en gran medida ha abandonado su apoyo a Israel, este es un momento crítico para que el movimiento sindical actúe. Los sindicatos y las asociaciones gremiales deben condenar este Macartismo 2.0, que gira en torno al racismo anti-palestino, y proteger el derecho de las personas trabajadoras a pronunciarse contra la complicidad en graves violaciones de los derechos humanos en cualquier lugar: en Sudán, Congo, Myanmar, Líbano, Siria o Palestina.

A pesar de esta presión de los multimillonarios, Sheeran tuvo la oportunidad de tomar una posición en solidaridad con el pueblo palestino, como lo han hecho millones de ciudadanos y ciudadanas británicos e irlandeses, y negarse a ceder ante la presión. Sheeran cantó una vez, “You Need Me, I Don’t Need You” (“Me necesitas,yo no te necesito”), en un mensaje aparentemente desafiante dirigido a la industria musical. El pueblo palestino no le pide nada a Ed Sheeran, excepto que no haga daño a nuestra lucha por nuestros derechos. Hasta ahora, no ha cumplido con este deber ético. Pero aún no es demasiado tarde para cambiar de rumbo.

Apreciamos profundamente la solidaridad significativa de decenas de miles de personas músicas y trabajadoras de la música, que no solo han amplificado nuestros llamados por la libertad y la justicia, sino que han llevado adelante acciones concretas de solidaridad para resistir la complicidad con el genocidio y el apartheid colonial de asentamiento de Israel. Reconocemos que la gran mayoría de esas personas artistas valientes están sometidas a la precariedad financiera impuesta por las corporaciones monopólicas de la industria musical, como Spotify, Live Nation y las grandes discográficas.

Como dijo Macklemore, “si esas palabras me cuestan el escenario, mientras hacen que la conversación vuelva a Palestina, entonces fue la gira más exitosa de la que jamás haya formado parte”.

15 de septiembre – Respuesta a la declaración de Sheeran

La declaración engañosa de Ed Sheeran intenta presentar “ambos lados” del genocidio en curso de Israel contra el pueblo palestino en Gaza, y afirma apoyar la “paz”, pero ni siquiera menciona su condición fundamental: la justicia. Una vez más, repite los argumentos del lobby israelí anti-palestina que niegan el genocidio y pretenden lavar el apartheid.

Martin Luther King Jr. criticó célebremente a quienes prefieren “una paz negativa, que es la ausencia de tensión, a una paz positiva, que es la presencia de justicia”.

Desmond Tutu dijo: “si eres neutral ante situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”.

Reiteramos nuestro llamado a Ed Sheeran para que vuelva a invitar a Macklemore y resista la presión de los estadios propiedad de multimillonarios para mantener la integridad artística, o que cancele su gira comprometida, compensando a las personas trabajadoras y artistas según sea necesario. Hasta entonces, llamamos a las personas artistas invitadas, al público y, cuando sea posible, a las personas integrantes del equipo técnico a boicotear la gira cómplice.