En los últimos años, la demanda de una mejor comprensión de las directrices anti-normalización entre personas que no hablan árabe ha ido en aumento. Por ello, a continuación presentamos los puntos más importantes en español. Cuando surgen casos sospechosos de normalización, aconsejamos a las personas y organizaciones internacionales aliadas del BDS que se pongan en contacto con el BNC o PACBI para que podamos examinar estos casos y ofrecer nuestro asesoramiento basado en las directrices del BDS, en la experiencia desarrollada a lo largo de más de 15 años y en la concordancia con nuestro mandato de las entidades que representan a la mayoría absoluta de la sociedad palestina.
- Definición de normalización del Comité Nacional Palestino de BDS
Normalización, tatbee en árabe, significa tratar o presentar algo que es intrínsecamente anormal —como la opresión y la injusticia— como si fuera normal. Así pues, la normalización con/de Israel es hacer que la ocupación, el apartheid y el colonialismo de asentamientos parezcan normales y que se establezcan relaciones normales con el régimen israelí en lugar de apoyar la lucha liderada por el pueblo palestino indígena para poner fin a las condiciones y estructuras anormales de opresión. Un principio clave que sustenta el trabajo anti-normalización es que se trata de una táctica totalmente basada en consideraciones éticas y políticas que están en perfecta armonía con el rechazo del movimiento BDS a todas las formas de racismo y discriminación racial. Contrarrestar la normalización es una forma de resistir a la opresión, sus mecanismos y estructuras.
- ¿Qué es exactamente la normalización?
El Comité Nacional Palestino de BDS (BNC) —la más amplia coalición palestina y la que lidera el movimiento global de BDS— adoptó por consenso en 2007 la siguiente definición de lo que constituye la normalización y estableció directrices para contrarrestarla:
La normalización es la participación en cualquier proyecto, iniciativa o actividad local o internacional que reúna (en la misma "plataforma" [1]) a personas palestinas (o árabes) e israelíes (individuos o instituciones) y no cumpla estas dos condiciones:
- La parte israelí reconoce públicamente los derechos inalienables [2] del pueblo palestino, afirmados por la ONU y establecidos en el Llamado de BDS de 2005.
- La actividad conjunta constituye una forma de co-resistencia contra el régimen israelí de ocupación, colonialismo de asentamientos y apartheid.
En lo anterior, la "parte israelí" se refiere a las personas e instituciones israelíes-judías (ver la sección 4 más abajo). La ciudadanía palestina de Israel claramente no está incluida en este término, ya que forma parte del pueblo palestino indígena que sufre la opresión del colonialismo de asentamientos. Al igual que a otros aspectos de las directrices del BDS, el consenso en torno a esta definición, que siguió a largas discusiones y debates en la sociedad palestina, le ha dado su peso moral y político y su legitimidad autorizada en el contexto palestino, árabe [3] e internacional. Aunque se adoptaron formalmente en 2007, las dos condiciones establecidas en la definición anterior han sido un pilar de la labor anti-normalización del movimiento BDS desde que se lanzó el Llamado BDS de 2005.
El trabajo anti-normalización del movimiento BDS se basa en las siguientes premisas:
La normalización, como actividad conjunta entre la parte oprimida y la opresora que no se basa en el reconocimiento de los derechos de la primera y no tiene como objetivo la eliminación de la opresión, supone un intento por parte de quien oprime de colonizar la mente de quien recibe la opresión bajo la idea de que esta es un hecho de la vida que hay que sobrellevar, no al que se deba resistir.
La normalización es un arma utilizada por el régimen de apartheid de Israel para encubrir su régimen de opresión y socavar la solidaridad internacional con la lucha de liberación palestina, para lo cual utiliza el engañoso eslogan “no seas más árabe que las personas árabes”.
Al igual que en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, la población colona israelí que desee unirse a la lucha liderada por las personas indígenas para poner fin a la opresión debe desvincularse del régimen israelí de colonialismo y apartheid y deshacerse de sus privilegios coloniales. Esto comienza con el respaldo público, como mínimo, de los derechos de los pueblos colonizados estipulados por la ONU, lo que implica reconocer que las personas colonizadas son seres humanos de pleno derecho que merecen disfrutar de todos sus derechos humanos (incluidos los derechos sociales, políticos y culturales). Solo entonces las y los miembros de la comunidad colonial podrán empezar a participar en actividades reales de co-resistencia con los pueblos indígenas, en lugar de perpetuar la normalización de la violencia colonial.
3. ¿Por qué son boicoteables las actividades de normalización?
Las actividades de normalización deben ser boicoteadas porque son actividades intelectualmente deshonestas y moralmente reprensibles que, en efecto o en intención, sirven para encubrir el sistema subyacente de apartheid y colonialismo de asentamientos que Israel quiere que el mundo ignore. En las Directrices Internacionales para el Boicot Académico y Cultural a Israel del movimiento BDS, detallamos qué actividades de normalización son objeto de boicot: “actividades, proyectos, eventos y productos que involucran a personas palestinas y otras árabes por un lado e israelíes por el otro (ya sean bilaterales o multilaterales) que se basan en la falsa premisa de simetría/paridad entre la parte opresora y la oprimida o que asumen que tanto las personas colonizadoras como las colonizadas son igualmente responsables del 'conflicto'.”
Lejos de desafiar el injusto statu quo, la normalización contribuye a su perdurabilidad. Nos obligan a convivir de manera “normal” y poco ética con el crimen de lesa humanidad que es el apartheid y las condiciones deshumanizadoras del colonialismo de asentamientos. Entre los ejemplos de normalización se incluyen eventos, proyectos, publicaciones, películas o exposiciones que reúnen en una misma plataforma a personas palestinas/árabes e israelíes para que presenten sus respectivas narrativas o perspectivas o para trabajar hacia la reconciliación, "superar barreras", etc., sin abordar las causas fundamentales de la injusticia y los requisitos de la justicia.
Otros factores que el movimiento BDS tiene en cuenta para evaluar si tales productos y actividades constituyen o no una normalización son las fuentes de financiación, el diseño del producto o evento, los objetivos de las organizaciones patrocinadoras, las personas participantes y otros factores relevantes similares.
4. ¿Las directrices anti-normalización implican un boicot contra personas israelíes?
El movimiento BDS pide el boicot a actividades, eventos y proyectos que legitiman o permiten de alguna manera el régimen israelí de apartheid, colonialismo de asentamientos y ocupación. Así, no pide ni aprueba el boicot a personas por su origen o identidad israelí o judía. En otras palabras, el BDS se dirige a la complicidad, no a la identidad.
En cuanto a la anti-normalización, nuestro trabajo se basa en el principio de que esta es una lucha árabe y no solo palestina. De hecho, el pueblo de Palestina ha sido durante siglos una parte integral del mundo árabe, tanto histórica, cultural y lingüísticamente como en otros aspectos, un mundo que el colonialismo occidental dividió en Estados artificiales en el siglo XX. El apartheid israelí ha trabajado duro durante décadas, y especialmente durante los años de los Acuerdos de Oslo, para reducir esta lucha a un "conflicto palestino-israelí", dividir la opinión pública árabe, separar a Palestina de su contexto árabe y, en última instancia, incluso excluir a las personas palestinas en el exilio de la propia definición del pueblo palestino.
Sin embargo, Israel ha fracasado en gran medida en separar Palestina del mundo árabe en lo que respecta a los compromisos de los pueblos árabes (a pesar de los recientes acuerdos de normalización de Israel con varias dictaduras y regímenes autoritarios árabes). Egipto es el mejor ejemplo de ello: desde que se firmaron los acuerdos de “paz” de Camp David entre el régimen egipcio y el apartheid israelí en 1978, el pueblo egipcio y la sociedad civil han mantenido un consenso casi absoluto en apoyo de la liberación palestina y se han opuesto firmemente a la normalización con Israel.
En vista de lo anterior, cuando una persona árabe y una israelí colaboran o participan en eventos o proyectos conjuntos, lo hacen como “representantes” de sus Estados y no como personas particulares. En tales casos, tanto las personas árabes como las israelíes son vistas por sus compatriotas, así como por otras en todo el mundo, como representantes de sus banderas, independientemente de lo que los individuos puedan pensar o querer.
Por lo tanto, garantizar que los proyectos y actividades conjuntos entre árabes e israelíes no socaven el principio de que la lucha por los derechos inalienables del pueblo palestino es una lucha árabe no es en absoluto lo mismo que un boicot a los individuos israelíes por su identidad israelí. De hecho, el BNC nunca ha pedido ni tolerado esto último. Lo que los principios anti-normalización rechazan son los intentos de representar a Israel junto a los países árabes como si fuera una parte normal de la región, y no un estado colonial y de apartheid. Esta postura surge del contexto particular de esta lucha y de la íntima relación centenaria entre el pueblo palestino y otros pueblos árabes de la región.
Contrarrestar la normalización se trata de proporcionar orientación ética y política a las actividades/proyectos conjuntos entre árabes, incluidas las personas palestinas, e individuos y grupos israelíes, con el fin de proteger nuestra lucha. Esto garantiza que dichas actividades conjuntas no se utilicen para normalizar la opresión, sino que contribuyan a la lucha que lideran las personas palestinas para ponerle fin.
5. ¿Las actividades conjuntas árabe-israelíes son objetivo de boicot?
Sí, a menos que se cumplan las dos condiciones anti-normalización. Una actividad o proyecto conjunto árabe-israelí (incluidos los palestinos-israelíes) en cualquier parte del mundo [4] constituye normalización si reúne en la misma plataforma a árabes por un lado e israelíes por otro sin cumplir las dos condiciones establecidas en la definición de normalización anterior: reconocimiento público de nuestros derechos inalienables y co-resistencia a la opresión.
Algunos ejemplos de normalización son la participación de artistas árabes e israelíes en un festival "regional", "mediterráneo", "árabe", "MENA", etc., donde su presencia conjunta solo puede dar una imagen engañosa de "coexistencia" o "simetría" a pesar del sistema de opresión. Otro ejemplo son las conferencias organizadas por actores regionales (árabes, mediterráneos, MENA) que incluyen participantes israelíes y no cumplen las dos condiciones anteriores. En estos casos, las personas participantes siempre son vistas no solo como individuos, sino como representantes de sus Estados independientemente de sus intenciones y opiniones. Las campañas anti-normalización se dirigen a esta representación y no a los individuos involucrados per se.
Por otro lado, los debates públicos en foros internacionales entre personas palestinas/árabes e israelíes no constituyen una normalización boicoteable cuando se organizan sin ninguna cooperación o representación oficial de Israel, sus grupos de presión o sus instituciones cómplices [5].
6. ¿Los foros internacionales que incluyen a Israel pueden ser boicoteados por las personas árabes?
Depende. El movimiento BDS trabaja para presionar a todas las organizaciones internacionales (ONU, FIFA, Juegos Olímpicos, CERN, etc.) para que expulsen/excluyan al Israel del apartheid, como se expulsó/excluyó a la Sudáfrica del apartheid. Sin embargo, y hasta que esto no se logre, el movimiento no considera la participación israelí en foros/eventos organizados por organismos internacionales como razón suficiente para pedir el boicot de cualquiera de ellos. Por el contrario, el movimiento anima a las personas defensoras de los derechos humanos y a quienes apoyan los derechos del pueblo palestino a participar en estos foros para reclamar esos espacios y presionarlos desde dentro para que expulsen a Israel.
Ahora bien, si un foro o evento internacional está patrocinado —o cuenta con apoyo oficial de otro tipo— por Israel, cualquiera de sus instituciones cómplices (incluidas las universidades) o sus grupos de presión, entonces puede ser objeto de boicot de acuerdo con las directrices internacionales del BDS, e independientemente de los criterios de normalización.
La participación árabe, incluida la palestina, en un foro internacional que actualmente incluye a Israel (pero no está patrocinado por Israel o uno de sus grupos de presión/instituciones cómplices) no se considera, por tanto, una forma de normalización per se. Sin embargo, presentar a árabes e israelíes, directa o indirectamente, en la misma plataforma dentro del foro (panel común, velada festiva, actividad conjunta, partido deportivo, etc.) constituye un acto de normalización. El foro internacional también se considera una acción de normalización si su propósito o marco pretende crear una simetría entre israelíes y árabes, incluidas las personas palestinas, al reunirles con el fin de "dialogar" o "coexistir" sin abordar el sistema y las causas fundamentales de la opresión colonial.
7. ¿Por qué las directrices anti-normalización se aplican a las personas árabes y no a la población internacional?
Para el movimiento BDS, la normalización describe principalmente actividades o proyectos conjuntos entre árabes, incluidas personas palestinas, e israelíes que equiparan moral o políticamente a la parte opresora y a la oprimida o que encubren la opresión, con lo que socavan nuestra lucha por la libertad, la justicia y la igualdad. Por lo tanto, las directrices de normalización no se aplican a las relaciones o proyectos conjuntos entre personas internacionales e israelíes, independientemente de la postura de estas últimas sobre los derechos del pueblo palestino, siempre y cuando no haya personas árabes involucradas en dichos proyectos. En esos casos, solo se aplican las directrices internacionales del BDS.
Nadie debería normalizar el apartheid o el colonialismo de asentamientos, independientemente de su origen o posición. Sin embargo, el contexto global es tal que las personas del mundo árabe (con sus diversos orígenes e identidades nacionales, religiosas, étnicas y culturales), cuyo futuro está más tangencialmente ligado al futuro del pueblo palestino que al de la comunidad internacional en general, están directamente en la primera línea. Esto se debe a varios factores, entre ellos las continuas amenazas políticas, económicas y militares israelíes sobre la población árabe y sus países, el fuerte y prevalente parentesco que tienen con el pueblo palestino y una larga historia que une a los pueblos árabes a pesar de los intentos coloniales y neocoloniales de dividirlos. Mientras continúe la opresión de Israel, cualquier compromiso con personas o instituciones de Israel que no se enmarque en la resistencia descrita anteriormente sirve para proyectar la normalidad del régimen de ocupación, colonialismo de asentamientos y apartheid israelí en la vida de las personas del mundo árabe. Por lo tanto, es imperativo que los pueblos del mundo árabe insistan en que cualquier relación con las personas o instituciones israelíes debe basarse en la co-resistencia y el reconocimiento de los derechos fundamentales del pueblo palestino en virtud del derecho internacional, que incluyen como mínimo los derechos inalienables destacados en el Llamado BDS (autodeterminación, liberación de la ocupación, del colonialismo de asentamientos y del apartheid y el derecho de las personas refugiadas a regresar).
8. ¿Quién establece e interpreta las directrices del BDS?
Las directrices del BDS son el fruto moral e intelectual de años de compromiso, debate y análisis dinámico de la comunidad palestina en respuesta a los cambios sociopolíticos en el terreno. El Comité Nacional Palestino del BDS (BNC, por sus siglas en inglés) —como la mayor coalición de la sociedad palestina y líder del movimiento mundial de BDS— establece, actualiza e interpreta las directrices del BDS teniendo en cuenta los aportes fundamentales de la sociedad palestina, así como de las y los aliados árabes e internacionales.
9. ¿Cómo manejar las áreas grises?
Algunas actividades, eventos o proyectos que involucran a árabes e israelíes pueden caer en un área gris en la que no se puede establecer de manera definitiva la aplicabilidad de la definición anterior de normalización. En tales casos, el BNC pide que las personas aliadas busquen su consejo sobre la mejor manera de evaluar y manejar tales proyectos basándose primero y ante todo en la lógica y los principios éticos detrás de las directrices del BDS y luego en el contexto particular.
Por ejemplo, una conferencia internacional cuyo comité organizador esté compuesto por personalidades académicas de diversas nacionalidades (no solo "mediterráneas", "euromediterráneas" o del "Medio Oriente", por ejemplo), entre las que se encuentren una persona israelí y una árabe, puede no entrar en conflicto per se con las directrices anti-normalización del movimiento BDS. Sin embargo, si las personas participantes árabes e israelíes se reúnen en el mismo panel o dentro del mismo segmento de ese evento más amplio, esto puede constituir una politización perjudicial y, por lo tanto, una normalización. En cualquier caso, nuestro consejo a la comunidad académica árabe implicada, así como a las personas progresistas del comité organizador, sería que pidieran que la persona ponente árabe o la israelí se trasladaran a otro panel o segmento. En las conferencias sobre ciencias físicas, por ejemplo, las posibilidades de que la persona árabe y la israelí sean colocadas en el mismo panel por objetivos políticos poco éticos, en lugar de pertenecer genuinamente al mismo panel por tener un tema académico común, son considerablemente menores que en las ciencias sociales. Si el comité organizador rechaza la solicitud de la persona académica árabe de hablar en otro panel, entonces aconsejaremos boicotear solo el panel y no toda la conferencia.
Solo pedimos el boicot de una conferencia internacional completa si podemos encontrar pruebas de complicidad institucional (como cualquier forma de patrocinio por parte de Israel, sus grupos de presión o sus instituciones cómplices) o si podemos demostrar intentos deliberados de normalización por parte del comité organizador de la conferencia en su conjunto (por ejemplo, presentaciones engañosas de personas israelíes y palestinas como si tuvieran una relación simétrica, etc., como se indica en las directrices).
En caso de duda, es mejor que las y los aliados internacionales no asuman o, peor aún, se apropien del derecho a decidir si se aplican las directrices del BDS. Con su larga experiencia y, lo que es más importante, su mandato, el BNC (que incluye a PACBI) es en última instancia la única entidad con derecho a realizar tales evaluaciones definitivas.
________________________________________________
1) "La misma plataforma" incluye películas, obras de teatro, presentaciones musicales, encuentros culturales, políticos o deportivos, simposios académicos o de otro tipo o actividades conjuntas similares.
2) Estos derechos inalienables del pueblo palestino, que se estipulan en el llamado del BDS, son tanto el derecho a la autodeterminación como los siguientes, que constituyen el mínimo para que nuestro pueblo palestino ejerza este derecho fundamental:
- La liberación de la ocupación y colonización israelí de todos los territorios ocupados en 1967.
- El derecho fundamental a la plena igualdad y no discriminación de la ciudadanía palestina del actual Israel y el fin del régimen de apartheid.
- Los derechos de las personas refugiadas palestinas a regresar a sus hogares y a la restitución de sus propiedades, tal como se afirma en la Resolución 194 de la ONU (1948).
3) De conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el movimiento BDS condena todas las formas de racismo y discriminación. En consecuencia, el BNC rechaza la exclusión de las minorías nacionales/étnicas en la región árabe, así como toda discriminación o persecución contra ellas. Entiende lo árabe y el "arabismo" no en su sentido étnico o nacional estricto, sino en su sentido progresista e inclusivo de ciudadanía democrática que considera a las minorías nacionales/étnicas como parte integral de la composición de la región árabe y sus pueblos.
4) Excepto para la ciudadanía palestina de Israel cuando se encuentra dentro del territorio de 1948 o el actual Israel. A estas personas se aplican directrices diferentes y acordes al contexto.
5) Si la persona israelí es jefe, subjefe o portavoz oficial de un órgano del Estado de Israel, entonces el debate viola las directrices del BDS y debe ser evitado. Los órganos del Estado de Israel incluyen agencias gubernamentales (ministerios, misiones diplomáticas, autoridades locales y regionales), establecimientos militares y de seguridad (ejército, policía, inteligencia), el JNF-KKL, la Organización Sionista Mundial, entre otras organizaciones semigubernamentales que desempeñan un papel importante en el régimen colonial de asentamientos y de apartheid israelí. No se incluyen las y los miembros ordinarios de la Knesset, funcionarios en ministerios y embajadas, oficiales de bajo rango y soldados/personal ordinario del ejército, la policía, los servicios de inteligencia, miembros ordinarios de los consejos locales, etc.
6) Más recientemente, los Estados occidentales han liderado un amplio boicot académico, cultural, deportivo y de otro tipo contra Rusia y su población por la invasión ilegal de Ucrania, lo que ha suscitado acusaciones de larga data sobre la hipocresía colonial occidental.