Israel, mientras continúa su genocidio y profundiza la limpieza étnica contra el pueblo palestino indígena, intensifica su agresión militar criminal contra los pueblos del Líbano e Irán.
Con una masiva ola de ataques aéreos, Israel ataca con ferocidad Beirut y muchas otras ciudades y pueblos libaneses, perpetra masacres continuas contra el pueblo libanés y destruye viviendas e infraestructura civil. Como resultado, cientos de personas han resultado muertas o mutiladas, entre ellas un número estremecedor de niños y niñas.
Las cifras oficiales libanesas indican que el país atraviesa uno de los períodos más mortíferos de su historia, con más de 1.500 personas asesinadas por el ejército israelí desde comienzos de marzo de 2026, y más de 5.200 desde 2023. La destrucción masiva y las masacres perpetradas por Israel también han provocado el desplazamiento de más de un millón de personas en el Líbano.
Al romper el alto el fuego de Estados Unidos con Irán, Israel ha declarado explícitamente que continuará su bombardeo y la limpieza étnica en el Líbano. Israel intenta desesperadamente expandir sus fronteras mediante la colonización de aún más territorio libanés, al mismo tiempo que se apropia de más tierras palestinas ilegalmente ocupadas en Gaza y Cisjordania, incluida Jerusalén Este.
Al hacerlo, Israel también intenta ocultar su fracaso absoluto para alcanzar cualquiera de sus objetivos coloniales declarados, tanto políticos como militares, a pesar del salvaje genocidio transmitido en vivo contra 2,3 millones de palestinos y palestinas en Gaza.
Israel no habría podido sostener su guerra de exterminio en Gaza ni sus ataques brutales en toda Palestina y la región sin el armamento, la financiación y la protección frente a la rendición de cuentas por parte de sus socios criminales en el gobierno de Estados Unidos y en Occidente colonial en general.
Además del apoyo material, Occidente ha facilitado el genocidio de Israel mediante la deshumanización y el borramiento de nuestro pueblo; ha negado al pueblo palestino y al pueblo libanés su derecho a resistir la ocupación extranjera y la colonización, de acuerdo con el derecho internacional.
La complicidad occidental en el genocidio de Israel y sus guerras de agresión también ha incluido una ola sin precedentes de intimidación y represión contra el inspirador y creciente movimiento de solidaridad con Palestina, en particular contra las movilizaciones impulsadas por estudiantes en sus propios países.
A diferencia de la solidaridad fraterna de los pueblos de la región árabe, la complicidad de las dictaduras árabes no electas y no representativas, desde el océano Atlántico hasta el Golfo, también ha desempeñado un papel clave. Estos regímenes normalizadores han activado sus sistemas de defensa aérea —que rara vez utilizan— para apoyar las guerras de Israel.
La brutalidad israelí transmitida en vivo que hemos visto desde octubre de 2023 es consecuencia de casi 78 años de colonialismo de asentamientos y apartheid contra el pueblo palestino indígena. Esto impulsa una era regida por “la ley del más fuerte” y el desmantelamiento del derecho internacional.
También refleja el racismo inherente y profundamente arraigado de la ideología colonial de asentamientos de Israel, el sionismo, que ha buscado de forma persistente eliminar al pueblo palestino indígena y apropiarse de la mayor cantidad posible de tierras en toda la región cada vez que surge la oportunidad, con el objetivo de establecer el “Gran Israel”. Para Israel, esa oportunidad es ahora, y prácticamente todos los partidos israelíes, a lo largo de todo el espectro político, apoyan esta visión colonial genocida, que implicaría dividir territorios de Egipto, Jordania, Líbano, Siria, Arabia Saudita e Irak, y no solo anexar toda Palestina.
Frente al genocidio del eje estadounidense-israelí y las masacres en curso, el silencio y la inacción son complicidad.
Llamamos a fortalecer el poder popular interseccional en todo el mundo a través de campañas de BDS y de la interrupción pacífica de la “normalidad” para aislar aún más al apartheid israelí y a las empresas e instituciones que permiten su genocidio y el régimen de apartheid que lo sostiene.
Llamamos a ejercer presión masiva sobre los gobiernos para que implementen las decisiones de la Corte Internacional de Justicia y la última resolución de la Asamblea General de la ONU, mediante la imposición de un embargo militar y energético integral contra Israel, junto con sanciones comerciales, financieras, académicas, deportivas y diplomáticas en el marco del derecho internacional. Israel debe ser expulsado de la ONU y de los foros internacionales y regionales, incluidos los Juegos Olímpicos y la FIFA, tal como ocurrió con la Sudáfrica del apartheid.
Los pueblos de Palestina y del Líbano se mantienen hoy unidos frente al genocidio y la agresión brutal de Israel. Confiamos en la solidaridad activa de los pueblos con conciencia en todo el mundo para que hagan todo lo que esté a su alcance para poner fin a todas las formas de complicidad estatal, corporativa e institucional en los crímenes atroces de Israel contra la humanidad.
Juntas y juntos podemos poner fin al régimen de colonialismo de asentamientos, ocupación, apartheid y genocidio de Israel, que lleva 77 años.
Juntas y juntos podemos salvar a la humanidad de caer en una brutalidad descontrolada.