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El movimiento BDS nominado al Premio Nobel de la Paz

February 2, 2018
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2 de febrero de 2018 - El parlamentario noruego Bjørnar Moxnes ha nominado oficialmente al movimiento BDS por los derechos del pueblo palestino para el Premio Nobel de la Paz. Lo hizo con el apoyo de su partido, el partido progresista Rødt (Rojo), explicando por qué el BDS “debería ser apoyado sin reservas por todas las personas y países con mentalidad democrática”.

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Declaración del parlamentario noruego Bjørnar Moxnes sobre la nominación del Movimiento BDS por los Derechos Palestinos para el Premio Nobel de la Paz:

Como miembro del Parlamento noruego, me enorgullece usar mi autoridad de representante electo para nominar al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) por los derechos palestinos para el Premio Nobel de la Paz.

Nombrar al movimiento BDS para este reconocimiento está perfectamente en línea con los principios que mi partido y yo defendemos. Al igual que el movimiento BDS, estamos plenamente comprometidos en detener una política en ascenso racista y de derecha que arrasa en demasiadas partes de nuestro mundo, y en garantizar la libertad, la justicia y la igualdad para todas las personas.
Inspirado por el movimiento sudafricano contra el apartheid y el movimiento de derechos civiles en EE.UU., el BDS es un movimiento de derechos humanos –con liderazgo palestino− de base, pacífico y global que insta al uso de boicots económicos y culturales para poner fin a las violaciones israelíes de los derechos humanos y del Derecho Internacional.

El movimiento BDS busca poner fin a medio siglo de dominación militar de Israel sobre 4,5 millones de palestinos/as, incluyendo el devastador bloqueo ilegal de una década que castiga y asfixia colectivamente a casi 2 millones de palestinas/os en Gaza, el desalojo forzoso de familias palestinas de sus hogares y el robo de sus tierras a través de la construcción de colonias ilegales en Cisjordania ocupada; busca la igualdad de derechos para la población palestina con ciudadanía israelí, actualmente discriminada por docenas de leyes racistas; y asegurar el derecho legal −internacionalmente reconocido− de la población refugiada palestina de regresar a sus hogares y a las tierras de las que fue expulsada. Las y los refugiados palestinos constituyen casi el 50 por ciento de toda la población palestina, y se les niega su derecho al retorno −garantizado por ley a todas las personas refugiadas− simplemente por su origen étnico.

Los objetivos y aspiraciones del movimiento BDS en materia de derechos humanos fundamentales son irreprochables. Deben ser apoyados sin reservas por todas las personas y países con mentalidad democrática.

La comunidad internacional tiene una larga historia de apoyo a medidas pacíficas como boicots y desinversiones contra empresas que lucran con las violaciones de los derechos humanos. El apoyo internacional a esas medidas fue fundamental en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica y contra el régimen colonial racista de la antigua Rodesia.

Si la comunidad internacional se compromete a apoyar el BDS para poner fin a la ocupación del territorio palestino y a la opresión del pueblo palestino, se abrirá una nueva esperanza para una paz justa para palestinos, israelíes y todos los pueblos de Oriente Medio.

El movimiento BDS ha sido apoyado por figuras prominentes, incluyendo a ganadores del Premio Nobel de la Paz como Desmond Tutu y Mairead Maguire. Está recibiendo el apoyo de sindicatos, asociaciones académicas, iglesias y movimientos de base por los derechos de las personas refugiadas, inmigrantes, trabajadores, mujeres, pueblos indígenas y la comunidad LGBTQI. Cada vez más grupos judíos progresistas y movimientos antirracistas de todo el mundo adhieren a él.

Doce años* después del lanzamiento del BDS, ya es hora de que nos comprometamos a no hacer daño, y de que todos los Estados cesen su complicidad con la ocupación militar, el régimen racista de apartheid, el continuo robo de tierras palestinas y otras atroces violaciones de los derechos humanos por parte de Israel.

Conceder el Premio Nobel de la Paz al movimiento BDS sería una señal poderosa que demostraría que la comunidad internacional está comprometida a apoyar una paz justa en Oriente Medio y a utilizar medios pacíficos para poner fin a la dominación militar y a mayores violaciones del Derecho Internacional.

Mi esperanza es que esta nominación pueda ser un paso humilde pero necesario hacia un futuro más digno y hermoso para todos los pueblos de la región.


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