El movimiento BDS toma nota del reciente comunicado del Reino Unido, Francia y Canadá, en el que amenazan con imponer “sanciones selectivas” a Israel si no “detiene los asentamientos” en la Cisjordania palestina ocupada. Redoblando sus 19 meses de complicidad con el genocidio israelí, los tres gobiernos profundamente responsables declaran que solo “se oponen firmemente a la expansión de las operaciones militares de Israel en Gaza”. [Énfasis agregado]
Más temprano hoy, el Reino Unido —que, después de Estados Unidos y Alemania, es el Estado más activamente implicado en el genocidio israelí mediante labores de inteligencia y otras formas de apoyo militar— anunció la suspensión de sus negociaciones por un Tratado de Libre Comercio con Israel y aplicó “sanciones” a un total de apenas “tres individuos, dos asentamientos ilegales y dos organizaciones que apoyan la violencia contra comunidades palestinas en Cisjordania”.
No se mencionó ninguna sanción relacionada con el genocidio transmitido en vivo contra 2,3 millones de palestinos y palestinas en la Franja de Gaza, ilegalmente ocupada.
Si bien estas declaraciones pueden reflejar un giro político simbólico, llegan demasiado tarde y están muy lejos de cumplir con las obligaciones legales que estos Estados tienen en virtud del derecho internacional, incluyendo la Convención sobre el Genocidio y la Convención sobre el Apartheid.
No obstante, estas declaraciones son una señal más de que nuestra presión colectiva y popular desde el BDS está funcionando. El tabú se rompió: las sanciones son el camino para poner fin a los crímenes atroces de Israel.
Vamos a seguir organizándonos y fortaleciendo el poder popular para convertir los gestos vacíos y las amenazas simbólicas en medidas tangibles y efectivas de rendición de cuentas, comenzando por un embargo militar bidireccional y sanciones comerciales y diplomáticas a gran escala.
Durante 19 meses, estos mismos Estados han sido actores clave en la perpetración del genocidio de Israel contra el pueblo palestino. Siguiendo el liderazgo de Estados Unidos, principal socio de Israel en este crimen, han suministrado equipamiento militar, brindado cobertura diplomática y bloqueado cualquier mecanismo real de rendición de cuentas en los foros internacionales. Sus líderes han justificado el genocidio y repetido con frecuencia la propaganda israelí deshumanizante y antipalestina. No hicieron nada mientras miles de familias palestinas, junto con campamentos enteros de refugiados y ciudades completas, fueron sistemáticamente arrasadas.
Sus expresiones repentinas de preocupación resultan vacías frente a su historial vergonzoso de complicidad. El pueblo palestino no olvidará a quienes fueron cómplices del genocidio israelí: desde funcionarias y funcionarios estatales hasta ejecutivos corporativos, directores de medios, universidades e instituciones culturales. Todas estas personas deben rendir cuentas por su complicidad, tal como se hizo con quienes fueron responsables o cómplices del genocidio nazi en Alemania y de otros crímenes de lesa humanidad.
De acuerdo con la Convención sobre el Genocidio y el derecho internacional consuetudinario, los Estados tienen la obligación legal no solo de abstenerse de cometer genocidio, sino también de prevenirlo y sancionarlo. Este deber es inmediato y vinculante.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) ya determinó que es plausible que Israel esté cometiendo un genocidio en Gaza, y ha emitido múltiples medidas provisionales jurídicamente vinculantes para prevenir más violaciones. Estas incluyen una obligación clara para todos los Estados de garantizar que sus acciones no contribuyan a la comisión del genocidio.
Cualquier suministro continuo de armas, combustible, bienes de doble uso, apoyo militar o de inteligencia, o protección política a Israel constituye una violación directa de estas obligaciones.
Si el Reino Unido, Francia, Canadá o cualquier otro Estado quiere realmente cumplir con el derecho internacional, debe —según expertos destacados en derechos humanos de la ONU— al menos: “Cancelar o suspender relaciones económicas, acuerdos comerciales y vínculos académicos con Israel que puedan contribuir a su presencia ilegal y su régimen de apartheid en el territorio palestino ocupado”, e “Imponer un embargo total de armas a Israel”.
Cualquier cosa menos es una pose para la foto.