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Los sindicatos académicos palestinos elogian a las universidades de todo el mundo por romper sus vínculos con las universidades israelíes cómplices e instan a las demás a tomar medidas

Este artículo se ha vuelto a publicar a partir de:

Federación Palestina de Sindicatos de Personas Docentes y Empleadas Universitarias (PFUUPE, por sus siglas en inglés) y la Academia Palestina de Ciencia y Tecnología (PalAST, por sus siglas en inglés)

Les escribimos como Federación Palestina de Sindicatos de Personas Docentes y Empleadas Universitarias (PFUUPE, por sus siglas en inglés) y Academia Palestina de Ciencia y Tecnología (PalAST, por sus siglas en inglés), representantes de casi 10.000 miembros del cuerpo docente y del personal de 18 universidades palestinas, en respuesta a los numerosos posicionamientos éticos adoptados por universidades de todo el mundo respecto a la situación en Gaza y las graves consecuencias que está teniendo para el pueblo palestino.

En particular, acogemos con satisfacción los numerosos llamados de universidades de todo el mundo a un cese al fuego inmediato y las medidas encaminadas a revisar, suspender y rescindir los acuerdos de colaboración con universidades y centros de investigación israelíes que son cómplices de los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio cometidos por Israel.

Estas son medidas necesarias para poner fin a los vínculos institucionales con las instituciones académicas israelíes que han desempeñado un papel clave en los 76 años de dominio colonialista de asentamientos y apartheid de Israel, que oprime a todo el pueblo palestino y, ahora, en lo que la Corte Internacional de Justicia ha dictaminado que es un genocidio plausible contra 2,3 millones de personas palestinas en la Franja de Gaza ocupada.

Agradecemos a las docenas de universidades de todo el mundo que han tomado medidas para poner fin a las relaciones académicas institucionales con universidades israelíes por su complicidad en las graves violaciones de los derechos del pueblo palestino y del derecho internacional por parte de Israel, y para desinvertir en las empresas que permiten estas violaciones.

Estos posicionamientos éticos se producen cuando Israel ha matado al menos a 41.000 personas palestinas en Gaza, entre quienes se encuentran muchas personas académicas y estudiantes que son nuestras colegas. Un informe publicado en The Lancet indica que el número de muertes podría llegar a superar las 186.000. Además, al menos 1,9 millones de personas palestinas en Gaza han sido obligadas a abandonar sus hogares, solo para ser víctimas de bombardeos en los refugios o quemadas vivas en sus tiendas de campaña improvisadas, ya que no hay ningún lugar seguro al cual ir. El nivel de destrucción es inconmensurable, y cuenta con unos 40 millones de toneladas de escombros. Las continuas campañas de bombardeos de Israel han causado daños masivos en edificios residenciales, centros de salud, carreteras, alcantarillados y todas las demás infraestructuras críticas.

Como parte de su genocidio, Israel también está cometiendo un “escolasticidio” en Gaza, donde todas las universidades palestinas han sido dañadas o destruidas, junto con sus laboratorios, archivos y bibliotecas. Así, las rectorías de 15 universidades palestinas han hecho un llamado para que las universidades israelíes “enfrenten el aislamiento internacional” por su complicidad en las violaciones de los derechos humanos cometidas por Israel; además, las rectorías y administraciones universitarias palestinas de Gaza están haciendo un llamado para oponerse al “escolasticidio” de Israel y para trabajar directamente con estas instancias en la reconstrucción de las instituciones académicas de la zona.

De hecho, tomando como punto de partida consideraciones éticas y el respeto al derecho internacional, todos los vínculos con las instituciones académicas israelíes deben romperse, ya que todas ellas han violado de manera persistente, estructural y profunda el derecho internacional, incluido el derecho internacional humanitario, tal como está bien documentado por personas académicas y expertas en derechos humanos provenientes de Palestina, Israel y todo el mundo. A la luz de la reciente sentencia de la Corte Internacional de Justicia, que declara a Israel culpable del crimen contra la humanidad de apartheid y de que su ocupación militar es ilegal, las universidades internacionales tienen la obligación legal de evitar ayudar y colaborar con las graves violaciones del derecho internacional por parte de Israel, incluso a través de la cooperación institucional con universidades israelíes cómplices. A continuación explicaremos con más detalle esta complicidad.

Las universidades israelíes están construidas parcial o totalmente en territorio palestino ocupado ilegalmente:

  • El campus de la Universidad Hebrea en el Monte Scopus está construido parcialmente en terrenos expropiados ilegalmente a personas propietarias palestinas en la Jerusalén Este ocupada por Israel, en clara violación del derecho internacional, y por lo tanto contribuye directamente al continuo robo de tierras y al despojo del pueblo palestino.
  • La Universidad de Ariel está construida en su totalidad en un asentamiento ilegal israelí sobre tierras palestinas robadas en la Cisjordania palestina ocupada, en violación del derecho internacional. Además, los asentamientos se consideran un crimen de guerra según el derecho internacional.
  • Todas las universidades israelíes acordaron aceptar a la Universidad de Ariel en la Asociación de Rectorías de Universidades Israelíes, que en su sitio web indica que la Universidad de Ariel está ubicada en Samaria, un término utilizado por Israel para encubrir su ocupación militar ilegal del territorio palestino ocupado.
  • La Universidad Bar Ilan inicialmente estableció la Universidad de Ariel como la “Facultad de Judea y Samaria”, y todas las universidades israelíes cooperan regularmente con la Universidad de Ariel.   

Las universidades israelíes mantienen fuertes vínculos con el ejército y la industria armamentística israelíes: 

  • Este vínculo va mucho más allá de las colaboraciones en materia de investigación, ya que incluye la presencia de bases militares en los campus y alianzas con los mismos fabricantes de armas que suministran los sistemas armamentísticos y las doctrinas para el genocidio, el domicidio y el escolasticidio que Israel está llevando a cabo en Gaza.
  • La Universidad de Haifa alberga tres academias militares israelíes que conforman el Complejo Académico Militar de Israel, el cual, tal como afirma la universidad, “constituye la columna vertebral de los programas de entrenamiento de élite de las FDI”. La Universidad de Haifa imparte cursos en la base militar israelí de Glilot, considerada una extensión de la universidad.
  • La Universidad Hebrea alberga una base militar en su campus para ofrecer formación académica a los soldados israelíes. Además, ha ofrecido edificios de su campus a las fuerzas israelíes para la opresión de las comunidades palestinas circundantes en la Jerusalén Este ocupada.
  • La Universidad de Tel Aviv gestiona centros conjuntos con el ejército israelí y la industria armamentística de Israel. Esta universidad también alberga el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS, por sus siglas en inglés), el cual se jacta de haber desarrollado la llamada Doctrina Dahiya —o doctrina de la fuerza desproporcionada—, que fue adoptada por el ejército israelí y aboga por la “destrucción de la infraestructura nacional y un intenso sufrimiento entre la población [civil]”. Esta doctrina, que promueve crímenes de guerra y de lesa humanidad, está siendo empleada por Israel —y no por primera vez— contra el pueblo palestino en Gaza.
  • La Universidad Bar Ilan colabora estrechamente con el Shin Bet, los notorios servicios de seguridad de Israel que han sido condenados por el Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura por su uso de la tortura y otras tácticas violentas e ilegales para realizar interrogatorios. La facultad de ingeniería de Bar Ilan ha celebrado”hackatones” en colaboración con el ejército israelí y Elbit Systems, el mayor productor de armas de Israel. Elbit está notoriamente implicado en crímenes de guerra.
  • La Universidad Ben Gurion (BGU, por sus siglas en inglés) alberga el Instituto de Seguridad Nacional, cuyas alianzas incluyen a las principales empresas armamentísticas de Israel y al Ministerio de Defensa israelí. El ejército israelí está construyendo un campus tecnológico junto al campus de la BGU con el objetivo de estrechar los lazos entre el ejército y la universidad. Como dijo un general de brigada en la ceremonia de inauguración, esto “reforzará las capacidades operativas del ejército”.
  • El Instituto Weizmann de Ciencias colabora estrechamente con los principales fabricantes de armas de Israel, entre ellos Elbit Systems e Israel Aerospace Industries. También ofrece un programa de maestría para soldados y ha abierto una academia premilitar que preparará a estudiantes de último año de secundaria para un “servicio militar significativo”.
  • Technion tiene múltiples colaboraciones con los principales fabricantes de armas de Israel, incluidos Elbit Systems y Rafael, así como becas patrocinadas por ellos. Además, Technion ha desarrollado un curso sobre la comercialización de la industria armamentística israelí en el mercado internacional para la exportación. También cuenta con numerosos programas académicos conjuntos con el ejército israelí y ha desarrollado las capacidades de control remoto para la excavadora blindada Caterpillar D-9, la cual ha sido utilizada por el ejército israelí para demoler hogares palestinos y barrios enteros durante el actual genocidio —considerado un castigo colectivo según el derecho internacional—.
  • La Universidad Abierta de Israel ha llevado a cabo el programa “Comandos Académicos” con el ejército israelí desde 1999, y se jacta de haber dado “trato preferencial a los soldados de las FDI, al otorgar becas del 50% a los soldados en servicio activo”.

Las universidades israelíes han intensificado su complicidad directa durante el genocidio de Israel en Gaza:

  • La Universidad Hebrea se ha jactado de proporcionar “diversos equipos logísticos a varias unidades militares” en servicio activo durante el genocidio en curso.
  • El Instituto Weizmann ha introducido más de una docena de beneficios para estudiantes soldados que prestan servicio en el genocidio de Israel en Gaza. La Universidad Hebrea también ha instituido rápidamente un “paquete financiero mejorado” para estudiantes soldados que cometen el genocidio de Israel en Gaza, además de beneficios académicos.
  • Technion se jacta de un estudiante que reclutó a profesores y exalumnos para crear un ejército de bots impulsado por inteligencia artificial “para aumentar masivamente el impacto de los esfuerzos pro-Israel en las redes sociales”, a través del impulso de la propaganda israelí para encubrir su genocidio en Gaza y reprimir el discurso sobre los derechos del pueblo palestino.
  • La Universidad de Tel Aviv ha instituido un curso de hasbará (propaganda) sobre el genocidio de Israel en Gaza y ha recaudado fondos de manera colectiva para “paquetes de cuidado” destinados a los soldados que lo perpetran.
  • La empresa de capital de riesgo de la Universidad de Tel Aviv (TAU Ventures) se jacta de invertir en Xtend, que proporciona sistemas para desplegar “enjambres” de drones armados que se han utilizado en el genocidio perpetrado por Israel en Gaza.
  • La Universidad Abierta de Israel se jacta de ser “la única institución [israelí] de educación superior en la que los soldados en servicio activo en las FDI están autorizados a estudiar mientras prestan servicio”.
  • La Universidad de Haifa ha suministrado equipo a los soldados que llevan a cabo el genocidio en Gaza y ha establecido un fondo de “emergencia” para proporcionar estipendios a los estudiantes soldados.

Las universidades israelíes llevan mucho tiempo reprimiendo a estudiantes y docentes de Palestina:

  • Solo en los últimos meses, Adalah, la mayor organización de derechos humanos que defiende los derechos de las personas ciudadanas palestinas de Israel, ha documentado 124 casos de procedimientos de represalia y punitivos (“disciplinarios”) contra estudiantes de Palestina en 36 universidades y centros de enseñanza superior israelíes por publicaciones en sus cuentas privadas de redes sociales.
  • La Universidad de Tel Aviv, la Universidad Bar Ilan, la Universidad de Haifa, la Universidad Ben Gurión y Technion también han remitido casos de estudiantes a la policía israelí, poniendo en riesgo la seguridad e incluso la vida de las personas estudiantes palestinas.
  • La Universidad Hebrea ha liderado una campaña pública de desprestigio de varios meses contra la profesora Nadera Shalhoub-Kevorkian, una académica feminista palestina de renombre internacional, por haber instado a un cese al fuego inmediato en Gaza y por describir el ataque militar de Israel contra el pueblo palestino en Gaza como un genocidio. La Universidad Hebrea exigió la renuncia de la profesora Shalhoub-Kevorkian, antes de suspenderla vergonzosamente de todas sus funciones docentes. Las acciones de la Universidad Hebrea llevaron a que la profesora fuera detenida por las fuerzas israelíes en la Jerusalén ocupada, donde registraron su casa y le confiscaron su teléfono celular, su computadora portátil y otros objetos personales.
  • La Universidad de Haifa suspendió arbitrariamente, y sin el debido proceso, a ocho estudiantes de Palestina por publicaciones en redes sociales.
  • La Universidad Ben Gurión acusó públicamente a personas judías israelíes miembros del cuerpo docente que firmaron una declaración contra el genocidio de Israel en Gaza de haber “mancillado la reputación de la BGU”.
  • La Asociación de Rectorías de Universidades Israelíes también ha emitido varias declaraciones racistas y peligrosas en los últimos meses, lanzando acusaciones peligrosas y difamatorias contra estudiantes y miembros del cuerpo docente que abogan por el fin del genocidio de Israel en Gaza y el fin de la complicidad de sus propias instituciones, al tiempo que insta a las personas rectoras de universidades internacionales a tomar medidas enérgicas contra las movilizaciones.

Pedimos disculpas por la extensión de esta carta, que solo presenta una muestra de las formas en que todas las universidades israelíes han desempeñado de manera persistente y sistemática un papel indispensable en el régimen de colonialismo de asentamientos, apartheid y ocupación militar de Israel. Ese papel refuta categóricamente cualquier afirmación de estas universidades de que están comprometidas con la paz, la libertad académica o el respeto del derecho internacional.

Agradecemos a las numerosas universidades que han adoptado posicionamientos éticos e instamos a todas las demás a que sigan su ejemplo hasta que se le concedan al pueblo palestino sus derechos inherentes y reconocidos internacionalmente, en particular el derecho a la autodeterminación y a la liberación de toda opresión.

Federación Palestina de Sindicatos de personas Docentes y Empleadas Universitarias -  Palestinian Federation of Unions of University Professors and Employees (PFUUPE)
Academia Palestina de Ciencia y Tecnología - Palestine Academy for Science and Technology (PalAST)