En respuesta al ilegal y colonial “plan Trump” de Estados Unidos e Israel, la sociedad civil palestina reafirma la exigencia de todos los derechos del pueblo palestino y llama a intensificar la presión del BDS para poner fin a toda complicidad estatal, empresarial e institucional con el régimen israelí de colonialismo de asentamientos, ocupación militar, apartheid y genocidio.
Palestina ocupada, 7 de octubre de 2025 – En respuesta al llamado “Plan Trump”, un esquema diseñado principalmente por el gobierno fascista de Israel para salvarse de su aislamiento global sin precedentes, en medio del actual genocidio estadounidense-israelí transmitido en vivo contra millones de palestinos y palestinas en Gaza, y reconociendo la diversidad de posiciones políticas entre los partidos palestinos, el consenso popular y de la sociedad civil palestina en torno a los siguientes cinco puntos fundamentales se mantiene firme:
Nuestros derechos son inherentes, inviolables e innegociables:
Los derechos inalienables del pueblo palestino indígena son inherentes y están establecidos en el derecho internacional. No pueden ser extinguidos, arrebatados ni redefinidos por ningún genocida enloquecido buscado por la Corte Penal Internacional (CPI), por ningún autoproclamado emperador que, en un mundo más justo, debería ser juzgado por la CPI, ni por ningún déspota regional o régimen autoritario. Desmantelar el régimen israelí de colonialismo de asentamientos, apartheid y ocupación militar ilegal es una condición necesaria para que el pueblo palestino pueda ejercer sus derechos, incluido el de autodeterminación y el derecho de las personas refugiadas palestinas a regresar a sus hogares y recibir reparaciones.
La resistencia y la resiliencia legendarias (sumud) de nuestro pueblo, especialmente en Gaza, pero también en Jerusalén, Jenin, Acre, Haifa y en los campos de personas refugiadas en toda la Palestina histórica y en el exilio, alimentan nuestra esperanza y determinación ilimitada de salvaguardar nuestros derechos y enterrar todos los intentos de socavarlos, como lo han hecho nuestras y nuestros antepasados durante siglos frente a todas las potencias coloniales invasoras. Las y los palestinos estamos comprometidos a garantizar que Israel y todas las entidades e individuos cómplices rindan cuentas por su papel en el genocidio y otros crímenes perpetrados contra nuestro pueblo desde la Nakba y a lo largo de la Nakba en curso.
El plan israelí-estadounidense es coercitivo, colonial y manifiestamente ilegal:
Los “acuerdos” internacionales alcanzados mediante la coerción son nulos (sin validez ni efecto legal alguno). Además, este plan viola la Carta de las Naciones Unidas y el derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación y la soberanía y se asemeja al dominio coercitivo que las potencias coloniales europeas impusieron sobre los pueblos colonizados en todo el mundo hace décadas. Aun si llegara a implementarse, cualquier administración dirigida por Estados Unidos en Gaza se basaría en un fundamento legalmente inválido, y todas sus acciones estarían marcadas por esa ilegitimidad y serían impugnables conforme al derecho internacional. La invalidez del plan Trump seguirá siendo una base legal y moral para la resistencia y la organización continuas contra cualquier autoridad impuesta en Gaza.
La Corte Internacional de Justicia determinó en julio de 2024 que toda la presencia de Israel en el Territorio Palestino Ocupado es ilegal, constituye apartheid y debe ponerse fin a ella. Los Estados tienen la obligación legal urgente de no reconocer ni apoyar este régimen ilegal, de poner fin a su complicidad y de actuar para desmantelarlo, tal como fue reafirmado posteriormente por la resolución de la Asamblea General de la ONU del 19 de septiembre de 2024, del mismo modo en que se actuó frente al régimen de apartheid de Sudáfrica.
La presión internacional del BDS está funcionando como nunca antes, y la era de las sanciones legales ha comenzado:
El primer ministro israelí, buscado internacionalmente, admitió recientemente el aislamiento global sin precedentes de Israel. Este plan israelí-estadounidense debe entenderse como un intento desesperado de aprovechar toda la influencia dominante de Israel en el gobierno de Estados Unidos para intentar salvar al genocida Israel de dicho aislamiento. Este aislamiento y el cambio en las políticas internacionales son fruto de la solidaridad significativa, persistente, de principios y estratégica de decenas de millones de personas en todo el mundo: sindicatos, estudiantes, campesinado, artistas, académicas y académicos, así como de los movimientos por la justicia racial, económica, social, de género y climática. Nuestro poder popular colectivo está alcanzando rápidamente un punto de inflexión para poner fin a la complicidad y a la impunidad total de Israel.
Desde Malasia hasta Colombia, desde Eslovenia hasta España, y desde Turquía hasta Antigua y Barbuda, entre muchos otros, los Estados finalmente están cumpliendo su deber legal de poner fin a la complicidad cortando los lazos militares, energéticos, comerciales y de otro tipo con el régimen genocida de Israel. Empresas e inversores se están desvinculando cada vez más del apartheid israelí o empezando a pagar un alto precio por su complicidad criminal continua, como demuestran las campañas contra Microsoft, McDonald’s, Coca-Cola y Carrefour, entre muchas otras.
Sindicatos y trabajadoras y trabajadores están encabezando huelgas generales en Italia, paros en Irlanda y movilizaciones masivas en Marruecos contra el tránsito de cargamentos militares, entre otras acciones. “El BDS y los boicots han cambiado el panorama comercial global de Israel”, admitió recientemente un alto funcionario de comercio israelí. Cientos de instituciones culturales, decenas de universidades y decenas de miles de escritoras, músicos, artistas visuales y cineastas (incluidas muchas personas en Hollywood) están poniendo fin a su complicidad y cortando lazos.
Hoy, para poder considerarse una persona decente —y mucho más aún progresista—, hay que apoyar la liberación del pueblo palestino y luchar contra toda forma de complicidad con el dominio genocida de Israel.
Qué esperamos las y los palestinos del movimiento global de solidaridad:
Incluso si se alcanzara un alto el fuego, el genocidio, el hambre y las secuelas de la aniquilación de Gaza no terminarán. La solidaridad es más necesaria que nunca, y comienza por poner fin a la complicidad, que constituye no solo una obligación moral sino también una obligación legal. El consenso en la sociedad palestina pide al movimiento global de solidaridad —en particular a los sindicatos, los movimientos de masas y las personas comprometidas con la justicia— que:
a. Respeten y defiendan los derechos integrales del pueblo palestino (al menos los tres derechos enumerados en el histórico Llamado al BDS de 2005);
b. Aíslen al régimen de opresión de Israel poniendo fin a toda complicidad estatal, empresarial e institucional con él.
Acciones urgentes de solidaridad para cortar la complicidad:
Reiteramos el llamado emitido por un consenso de sindicatos palestinos y del resto de la sociedad civil a interrumpir pacíficamente toda complicidad, con medidas como:
- Bloquear, ocupar o interrumpir carreteras, puentes, puertos o instalaciones de corporaciones cómplices de armas, tecnología, medios, finanzas y otros sectores;
- Protestas masivas y acciones disruptivas pacíficas en oficinas de gobierno (Ministerios de Comercio, Transporte, o Relaciones Exteriores, por ejemplo) o legislativas, exigiendo que cumplan con sus obligaciones legales en virtud del derecho internacional. Esto incluye:
- Imponer “un embargo total de armas a Israel, cancelar todos los acuerdos militares, importaciones, exportaciones y transferencias, incluidos los bienes de doble uso”, tal como lo han solicitado expertas y expertos en derechos humanos de la ONU.
- Cancelar o suspender “las relaciones económicas, los acuerdos comerciales y las relaciones académicas con Israel que puedan contribuir a su presencia ilegal y a su régimen de apartheid en el territorio palestino ocupado”.
- Sumarse al Grupo de La Haya, la iniciativa interestatal más prometedora hasta ahora, orientada a promover sanciones concretas y medidas de rendición de cuentas significativas y con consecuencias, y respaldar e implementar su Declaración de Bogotá.
- Expulsar al Israel del apartheid de la ONU retirando su acreditación ante la Asamblea General de la ONU y promover sanciones legales en su contra similares a las impuestas a la Sudáfrica del apartheid.
- Alinear las políticas migratorias y de visado con las normas del derecho internacional, incluyendo el fin de los acuerdos de exención de visado con Israel y la implementación de mecanismos de control para impedir la entrada de personas israelíes sospechadas de crímenes de guerra.
- Huelgas², donde sea posible, y objeción de conciencia frente a la complicidad en el genocidio en instituciones y lugares de trabajo, incluidas universidades y municipios, entre otros.
- Intensificar las campañas de boicot contra los objetivos prioritarios del movimiento BDS —incluyendo acciones pacíficas en comercios y oficinas de empresas cómplices, además de acciones en redes sociales.
- Lanzar campañas interseccionales amplias para obligar a las instituciones —incluidos los consejos municipales, universidades, sindicatos, hospitales, etc.— a adoptar políticas éticas de contratación pública y de inversión, cuando corresponda, que excluyan a las empresas que están involucradas de manera consciente y persistente en graves violaciones de derechos humanos, en particular crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.
Juntas y juntos podemos y debemos cortar toda complicidad con la “solución final” de Israel para el pueblo palestino indígena. Juntas y juntos podemos desmantelar el apartheid israelí, del mismo modo en que se desmanteló el apartheid sudafricano. Cualquier cosa menos que eso sería un fracaso de la humanidad.
Firmantes:
- Federación General Palestina de Sindicatos (PGFTU - Gaza)
- Consejo de Fuerzas Nacionales e Islámicas de Palestina
- Comité Nacional Palestino de BDS (BNC)
- Coalición Global por el Derecho al Retorno de Palestina
- Unión General de Trabajadores/as Palestinos/as
- Federación Palestina de Nuevos Sindicatos
- Unión General de Maestros/as Palestinas (GUPT)
- Federación Palestina de Sindicatos de Profesores/as y Empleados/as Universitarios/as (PFUUPE)
- Unión General de Mujeres Palestinas
- Unión General de Escritores Palestinos y Palestinas
- Asociación de Ingenieros/as Agrícolas - Centro de Jerusalén
- Sindicato Palestino de Trabajadores/as de Correos, Informática y Telecomunicaciones
- Instituto Nacional Palestino de ONG
- Federación de Sindicatos Independientes
- Sindicato de Veterinarios/as - Centro de Jerusalén
- Iniciativa para la Palestina ocupada y los Altos del Golán sirios (OPGAI)
- Unión de Agricultores/as Palestinos/as
- Campaña Popular Palestina Contra el Muro del Apartheid (STW)
- Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI)
- Comité de Coordinación de Lucha Popular (PSCC)
- Coalición Cívica para la Defensa de los Derechos Palestinos en Jerusalén
- Coalición por Jerusalén
- Unión de Organizaciones Benéficas Palestinas
- Campaña de mujeres para boicotear los productos israelíes
- Comité Nacional para la Resistencia Popular
- Sindicato de Empleados/as de la Southern Electricity Company
- Asociación de Empleados/as del Sector Financiero, Palestina
- Asociación de Empleados/as de Servicios de Salud
- Sindicato de Trabajadores/as de Jardines Infantiles y Escuelas Privadas
- Asociación de empleados/as de Jawwal
- Unión de Sindicatos de Trabajadores/as de las Autoridades Locales - Hebrón
- Sindicato Palestino de Electricistas - Hebrón
Art. 1(2), 2(4) y 55 de la Carta de la ONU; Ocupación, CIJ (Opinión Consultiva); Art. 47 del IV Convenio de Ginebra; Declaración de la AGNU sobre la Concesión de la Independencia, Res. 1514 (XV); los derechos a la libre determinación y a la liberación del colonialismo como norma consuetudinaria del derecho internacional en el caso de las Islas Chagos, CIJ (Opinión Consultiva).
Los acuerdos internacionales obtenidos mediante la amenaza o el uso de la fuerza, en contradicción con los principios del derecho internacional, son nulos. Pacto de Paris; Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados; Declaración de la Conferencia de Viena sobre la Prohibición de la Coerción Militar, Política o Económica en la Conclusión de Tratados; Jurisdicción Pesquera, CIJ (Sentencia).
Ver nota 1.
Para minimizar los riesgos legales, siempre pedimos consultar primero con abogados/as.
Cuando una huelga pudiera causar un perjuicio significativo a las y los trabajadores, se puede “reportar enfermedad” en su lugar —"estar enfermos/as" del genocidio y del hambre utilizada como arma por parte de Israel, y de la complicidad de su institución con ambos.