En la página de boicot cultural de este sitio web hay más información sobre el boicot cultural y un resumen de estas directrices.
Como la parte del Comité Nacional Palestino de BDS (BNC, por sus siglas en inglés) encargada de supervisar los aspectos académicos y culturales del boicot del BDS, la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI, por sus siglas en inglés) ha abogado desde el 2004 por un boicot a las instituciones académicas y culturales israelíes. Esto se basa en el hecho de que estas instituciones son cómplices del sistema de opresión israelí que ha negado al pueblo palestino sus derechos básicos, lo cuales están garantizados por el derecho internacional, o ha obstaculizado el ejercicio de estos derechos, incluida la libertad de movimiento y la libertad de expresión.
Las instituciones culturales son parte esencial del andamiaje ideológico e institucional del régimen de ocupación, colonización y apartheid israelí contra el pueblo palestino. Las instituciones culturales israelíes (incluidas las compañías de artes escénicas, los grupos musicales, las organizaciones cinematográficas, los sindicatos de escritores y escritoras y los festivales) han unido su suerte a la del sistema sionista hegemónico en Israel y, a pesar de los esfuerzos de un puñado de personas con principios dedicadas al arte, la escritura y el cine, estas instituciones están claramente implicadas en el apoyo, la justificación y el encubrimiento de la ocupación israelí y la negación sistemática de los derechos del pueblo palestino.
La campaña de boicot cultural contra el apartheid en Sudáfrica ha sido una importante fuente de inspiración a la hora de formular los llamados palestinos al boicot y sus criterios, a pesar de algunas diferencias cruciales. En particular, el boicot palestino, a diferencia del boicot cultural sudafricano, es institucional y no se dirige a individuos como tales.
Libertad de expresión
Dado que el BNC, a través de las directrices de la PACBI que se presentan a continuación, rechaza la censura y defiende el derecho universal a la libertad de expresión, el boicot institucional solicitado por la sociedad civil palestina no entra en conflicto con dicha libertad. La PACBI suscribe la definición de libertad de expresión aceptada internacionalmente y estipulada en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) de las Naciones Unidas.
A partir de los preceptos del derecho internacional y los derechos humanos universales, el movimiento BDS (incluida la PACBI) rechaza por principio los boicots a personas por su identidad (ciudadanía, la raza, el género o la religión) u opinión. La mera afiliación de las personas trabajadoras culturales israelíes a una institución cultural israelí no es, por tanto, motivo para aplicar el boicot. Sin embargo, si una persona representa al Estado de Israel o a una institución israelí cómplice o si se le encarga o recluta para participar en los esfuerzos de Israel por "rebrandearse", entonces sus actividades están sujetas al boicot institucional que pide el movimiento BDS.
Si bien la libertad de expresión de una persona debe respetarse plena y sistemáticamente en el contexto de los boicots culturales, una persona artista o escritora individual, sea israelí o de otro país, no puede quedar exenta de ser objeto de boicots de "sentido común" (más allá del alcance de los criterios del boicot institucional de la PACBI) que la ciudadanía con conciencia de todo el mundo puede pedir en respuesta a lo que percibe ampliamente como una atroz complicidad con, responsabilidad en o defensa de las violaciones del derecho internacional (como crímenes de guerra u otras violaciones graves de los derechos humanos), violencia racial o insultos raciales. En este nivel, las personas trabajadoras culturales israelíes no deben estar exentas de las debidas críticas ni de ninguna forma legal de protesta, incluido el boicot; deben ser tratadas como todas las demás personas infractoras de la misma categoría, ni mejor ni peor. Esto está en consonancia con la Declaración Universal de Derechos Humanos, en la que se basan los principios del movimiento BDS, y que establece lo siguiente:
En el ejercicio de sus derechos y libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y respeto debidos a los derechos y libertades de las demás personas y de satisfacer las justas exigencias de la moral, el orden público y el bienestar general en una sociedad democrática.
Directrices para el boicot cultural internacional
Tras años de intenso trabajo con aliados en varios países para promover el boicot cultural a Israel (que cuenta con el apoyo de una abrumadora mayoría de figuras palestinas del arte, la literatura y el cine, así como de instituciones culturales palestinas), la PACBI ha examinado a fondo muchos proyectos y eventos culturales para evaluar la aplicabilidad de los criterios de boicot a ellos y, en consecuencia, ha emitido cartas abiertas, declaraciones u opiniones consultivas sobre ellos. Las tres conclusiones más importantes a las que se llegó a este respecto fueron: (a) muchos de estos eventos y proyectos caen en una zona gris incierta que es difícil de evaluar, (b) es importante enfatizar que el boicot debe apuntar no solo a las instituciones cómplices sino también a los vínculos inherentes y orgánicos entre ellas que reproducen la maquinaria de subyugación colonial y apartheid y (c), desde una perspectiva estratégica, no todos los proyectos boicoteables deben ser recibidos con una campaña de boicot activa, ya que las personas activistas necesitan invertir sus energías en las campañas de mayor prioridad en un momento dado.
Basándose en esta experiencia, y en respuesta a la creciente demanda de directrices específicas del BDS para aplicar el boicot cultural internacional a Israel a diversos proyectos (desde festivales de cine y literatura hasta exposiciones de arte, pasando por actuaciones musicales y de danza y conferencias), la PACBI establece a continuación criterios y directrices inequívocos, consistentes y coherentes que abordan específicamente los matices y particularidades del ámbito de la cultura. Estas directrices están destinadas principalmente a ayudar a que las personas artistas, escritoras y trabajadoras culturales internacionales con conciencia, así como las organizaciones y asociaciones culturales, estén en armonía con el llamado palestino al boicot, como contribución al respeto del derecho internacional y al avance de la lucha por la libertad, la justicia y la igualdad. La PACBI ha publicado directrices similares para el boicot académico.
Las personas trabajadoras culturales internacionales que no atiendan al llamado al boicot y crucen la "línea de piquete" del BDS, para luego intentar visitar instituciones o grupos palestinos en un gesto de "equilibrio", contribuyen a la falsa percepción de simetría entre la parte opresora colonial y la colonizada. Aunque las visitas a los territorios palestinos ocupados por simpatizantes internacionales y personas defensoras de los derechos del pueblo palestino siempre han sido bienvenidas como una fuente de aliento y apoyo, la población palestina cree que la solidaridad implica respetar el llamado al boicot (que es un llamado con autoridad que realiza el pueblo oprimido) y no combinar una visita a instituciones o grupos palestinos con actividades con instituciones israelíes que pueden ser objeto de boicot. Las personas internacionales visitantes que insistan en incluir instituciones culturales israelíes en su itinerario, como una forma de "hoja de parra", no deben esperar ser bienvenidas por las instituciones culturales palestinas.
En general, la PACBI insta a las personas trabajadoras culturales internacionales (por ejemplo, artistas, escritores, escritoras, cineastas) y a las organizaciones culturales, incluidos los sindicatos y asociaciones, siempre que sea posible y pertinente, a boicotear y trabajar para la cancelación de eventos, actividades, acuerdos o proyectos que involucren a Israel, sus grupos de presión o sus instituciones culturales, o que de otro modo promuevan la normalización de Israel en la esfera cultural global, encubran las violaciones de Israel del derecho internacional y los derechos palestinos o violen las directrices del BDS.
En todo lo siguiente, "producto" se refiere a productos culturales como películas, obras de arte, obras de teatro, entre otras formas de arte; "evento" se refiere a festivales de cine, conferencias, exposiciones de arte, actuaciones artísticas (incluida la música y la danza), giras de artistas, escritoras y escritores, entre otras actividades.
En concreto, estas son las directrices de BDS para evaluar si los eventos o productos violan el boicot cultural palestino a Israel:
(1) Como regla general primordial, las instituciones culturales israelíes, a menos que se demuestre lo contrario, son cómplices del mantenimiento de la ocupación israelí y de la negación de los derechos básicos del pueblo palestino, ya sea a través de su silencio o de su participación real en la justificación, encubrimiento o cualquier otra forma de desviar deliberadamente la atención de las violaciones del derecho internacional y los derechos humanos por parte de Israel.
En consecuencia, estas instituciones, todos sus productos y todas las actividades que patrocinan o apoyan deben ser boicoteadas por organizaciones culturales y personas trabajadoras culturales de todo el mundo. Al igual que en el boicot cultural al apartheid sudafricano, se insta a artistas y a quienes trabajan en el sector de la cultura internacional a no reconocer de ninguna manera a las organizaciones culturales israelíes a través de la exhibición, presentación y muestra de su trabajo (por ejemplo, películas, instalaciones, obras literarias); dando conferencias o actuando en o en cooperación con instituciones o eventos culturales israelíes cómplices, y concediendo permiso para la publicación, exhibición o proyección de dicho trabajo por parte de dichas instituciones. Del mismo modo, se deben boicotear las actividades y proyectos en los que participen personas que representen explícitamente a estas instituciones cómplices. Cabe destacar que el contenido o el mérito artístico de un producto cultural no es relevante para determinar si puede ser objeto de boicot o no.
(2) Un PRODUCTO cultural es boicoteable si es encargado por un organismo oficial israelí o una institución no israelí que sirva a los fines de la Marca Israel o a fines propagandísticos similares [1]
Los productos culturales israelíes (a diferencia de los eventos públicos) que están financiados por organismos oficiales israelíes pero que no están encargados ni vinculados de otro modo a ninguna condición política no están sujetos per se a boicot. Las "condiciones políticas" se refieren aquí específicamente a las condiciones que obligan a quien recibe un fondo a servir directa o indirectamente a los esfuerzos de rebranding o propaganda del gobierno israelí o de una institución cómplice. Los productos culturales israelíes que reciben financiación estatal como parte de los derechos de la persona trabajadora cultural individual como ciudadana contribuyente, sin que esta tenga la obligación de servir a los intereses políticos y propagandísticos del Estado, no son susceptibles de boicot. Aceptar tales condiciones políticas, por otro lado, convertiría claramente al producto cultural en una forma de complicidad, al contribuir a los esfuerzos de Israel por encubrir u ocultar su realidad colonial y de apartheid, y sería susceptible de boicot como resultado. Bajo esta lógica, consideramos que todos los productos culturales no israelíes (por ejemplo, internacionales, palestinos) financiados por organismos oficiales israelíes u organizaciones internacionales de la "Marca Israel" están encargados y tienen motivaciones políticas, por lo que están sujetos a boicot.
El ejemplo más claro es el hecho bien documentado de que muchas personas artistas, escritoras y otras que son trabajadoras culturales israelíes que solicitan financiación estatal para cubrir el costo de su participación (o la de sus productos culturales) en eventos internacionales, tienen la obligación de contribuir a los esfuerzos de propaganda oficial de Israel. Para ello, la persona trabajadora cultural debe firmar un contrato con el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí que le obliga a "comprometerse a actuar de manera leal, responsable e incansable para proporcionar al Ministerio los más altos servicios profesionales". El contrato también establece que "quien provee los servicios es consciente de que el propósito de encargarle servicios es promover los intereses políticos del Estado de Israel a través de la cultura y el arte, lo que incluye contribuir a crear una imagen positiva de Israel". Todos los productos culturales, ya sean israelíes o internacionales, encargados por un organismo oficial israelí (por ejemplo, un ministerio del gobierno, un municipio, una embajada, un consulado, un fondo cinematográfico estatal u otro fondo público) o por un proyecto u organización israelí de rebranding merecen ser boicoteados por motivos institucionales. Estos productos son encargados por el Estado israelí o por instituciones coludidas específicamente para ayudar a la propaganda del Estado o a los esfuerzos de rebrandearse.
(3) Un EVENTO/ACTIVIDAD cultural es boicoteable si está patrocinada parcial o totalmente por un organismo oficial israelí o una institución cómplice.
Como en la directriz anterior, el principio general es que un evento/actividad pública llevada a cabo bajo el patrocinio/auspicio de, o en afiliación con, un organismo oficial israelí o una institución cómplice constituye complicidad y, por lo tanto, merece ser boicoteada. Lo mismo puede aplicarse al apoyo o patrocinio de instituciones no israelíes que sirvan a los fines de la marca/propaganda de Israel.
(4) Los proyectos de normalización son boicoteables
Las actividades, proyectos, eventos y productos culturales que involucran a personas palestinas y otras personas árabes por un lado e israelíes por el otro (ya sean bilaterales o multilaterales) que se basan en la falsa premisa de simetría/paridad entre la parte opresora y la oprimida o que asumen que tanto quien coloniza como quien sufre la colonización son igualmente responsables del "conflicto" son formas intelectualmente deshonestas y moralmente reprensibles de normalización que deben ser boicoteadas. Lejos de desafiar el injusto statu quo, tales proyectos contribuyen a su perdurabilidad. Ejemplos de ello son eventos, proyectos, publicaciones, películas o exposiciones que están diseñados para reunir a personas palestinas/árabes e israelíes para que puedan presentar sus respectivas narrativas o perspectivas, o para trabajar hacia la reconciliación, "superar barreras", etc., sin abordar las causas fundamentales de la injusticia y los requisitos de la justicia. Otros factores que la PACBI tiene en cuenta al evaluar tales productos y eventos son las fuentes de financiación, el diseño del producto o evento, los objetivos de la(s) organización(es) patrocinadora(s), las personas participantes y otros factores relevantes similares.
Dado que la única relación normal, y de hecho bienvenida, entre los miembros de la comunidad opresora y los de la comunidad oprimida es aquella que reconoce los derechos básicos de la segunda en virtud del derecho internacional e implica una lucha común contra la opresión, los proyectos conjuntos que cumplan las dos condiciones siguientes no se consideran formas de normalización y, por lo tanto, están exentos de boicot:
(a) La parte israelí en el proyecto reconoce los derechos integrales del pueblo palestino en virtud del derecho internacional (correspondientes a los 3 derechos en el llamado del BDS).
(b) El producto o evento es uno de "co-resistencia" en lugar de co-existencia.
Los debates públicos entre personas palestinas/árabes e israelíes también están excluidos del boicot si se organizan sin ninguna cooperación con Israel, sus grupos de presión o sus instituciones cómplices.
(5) Las misiones de investigación y los viajes de estudio que reciban financiación de Israel, sus instituciones cómplices o sus grupos de presión internacionales están sujetos al boicot
Por otro lado, las misiones de investigación o los grupos de estudio equilibrados e independientes, incluso aquellos que incluyan reuniones con instituciones académicas israelíes cómplices, no son objeto de boicot, siempre que no se establezca ningún vínculo institucional (por ejemplo, seminarios, talleres, exposiciones, etc.) de ningún tipo con instituciones israelíes cómplices.
El boicot cultural a Israel debe continuar hasta que Israel cumpla con las tres demandas básicas descritas en el Llamado del BDS de 2005.
Para poner fin a su complicidad en el régimen de ocupación, colonialismo de asentamientos y apartheid israelí y dejar de ser susceptibles de boicot, las instituciones culturales israelíes deben cumplir dos condiciones básicas:
a. Reconocer públicamente los derechos inalienables del pueblo palestino consagrados en el derecho internacional (incluidos los tres derechos básicos del llamado del BDS de 2005).
b. Poner fin a todas las formas de complicidad en la violación de los derechos del pueblo palestino tal y como se estipula en el derecho internacional, incluidas las políticas y prácticas discriminatorias, así como diversos papeles en el encubrimiento o la justificación de las violaciones por parte de Israel del derecho internacional y los derechos humanos del pueblo palestino.
-- Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI)
[1] Una de estas organizaciones es la Fundación Cultural América-Israel (America-Israel Cultural Foundation, AICF), cuya misión incluye representar al Estado de Israel "como un entorno cultural próspero que estimula la creatividad y la vida artística". La organización se atribuye el mérito de haber apoyado y promovido todas las principales instituciones culturales de Israel, como la Orquesta Filarmónica de Israel y el Museo de Israel. Ver: https://aicf.org/about/