Visión general
Los trabajadores y trabajadoras palestinas suelen ser los más afectados por los esfuerzos de Israel para socavar la economía palestina, así como por su régimen de colonialismo de asentamiento y apartheid. Los sindicatos palestinos siempre han desempeñado un papel clave en la lucha palestina por la libertad, la justicia y la igualdad. En 2011, los sindicatos palestinos se unieron para hacer un llamamiento a los sindicatos del mundo para que se unan al movimiento BDS, y formaron la Coalición Sindical Palestina por el BDS (PTUC-BDS). Decenas de sindicatos y federaciones sindicales de todo el mundo han dado su apoyo al BDS como una forma clave de solidaridad con las y los trabajadores palestinos. A través de sus campañas, los sindicatos están haciendo una contribución vital al movimiento BDS. Estibadores de Estados Unidos, Sudáfrica, Suecia y otros países se han negado a descargar barcos y exportaciones israelíes en sus puertos.
Contexto
La destrucción sistemática de la economía palestina por parte de Israel, sus leyes discriminatorias y racistas y sus restricciones a la libertad sindical y de circulación tienen un enorme impacto sobre los derechos y las condiciones laborales de las personas trabajadoras palestinas. Así, los sindicatos palestinos llevan mucho tiempo en el centro de la lucha palestina por la libertad, la justicia y la igualdad.
En 2011 los sindicatos palestinos se unieron para pedir a los sindicatos internacionales que se unieran al movimiento BDS y formaran la Coalición Sindical Palestina para el BDS (PTUC-BDS). Los sindicatos palestinos están instando a los sindicatos de todo el mundo a lanzar campañas de boicot efectivas y a boicotear a la Histadrut, el sindicato israelí que desempeñó un papel clave en los inicios del proceso de colonización israelí en Palestina y que sigue desempeñando un papel fundamental en la opresión del pueblo palestino por parte de Israel.
Desde 1948, Israel ha confiscado sistemáticamente tierras y recursos naturales palestinos. Como parte de su régimen de colonialismo de asentamiento y apartheid, Israel ha implementado una serie de medidas encaminadas a socavar la actividad económica y el desarrollo de Palestina. Estas medidas incluyen:
- En Gaza, Israel ha impuesto un bloqueo que limita gravemente la entrada de materiales e insumos para la fabricación y la exportación de bienes.
- En Cisjordania, Israel ha impuesto restricciones a la circulación, al acceso a la tierra y al agua, y una serie de obstáculos para garantizar que las exportaciones palestinas se mantengan al mínimo.
- En todos los territorios ocupados, Israel socava deliberadamente la producción agrícola palestina.
- En virtud del Protocolo de París, Israel tiene la última palabra sobre lo que Palestina pueden importar y exportar, y controla muchos aspectos de su actividad económica.
En conjunto, estas medidas han creado una situación en la que la economía palestina depende en gran medida de la ayuda y la inversión extranjeras, y de los bienes importados. Esto tiene un impacto significativo en el empleo y los niveles de remuneración.
Según los datos de la Organización Internacional del Trabajo hasta mayo de 2024, los palestinos y palestinas de Cisjordania y la Franja de Gaza han perdido más de 500.000 oportunidades de empleo, con pérdidas diarias que ascienden aproximadamente a 25 millones de dólares. Mientras tanto, la tasa de desempleo en Gaza ha superado el 80% debido a la guerra genocida en curso contra el pueblo palestino en la Franja.
La estrategia de Israel en Cisjordania se basa en profundizar la dependencia y la explotación económica. Quienes logran encontrar trabajo en Israel quedan atrapados en una economía dependiente y se ven obligados a esperar largas horas en los puestos de control militar en condiciones humillantes, mientras el ejército israelí mantiene un control total sobre sus vidas y medios de subsistencia.
Por otro lado, la pérdida de fuentes de ingresos y el aumento de las tasas de desempleo dejan a muchos palestinos y palestinas en Cisjordania sin otra opción que trabajar en los asentamientos israelíes, que han sido establecidos ilegalmente. Sus salarios suelen ser inferiores al salario mínimo, y sus condiciones laborales son explotadoras y, en muchas ocasiones, peligrosas.
Además, Israel ha retenido sistemáticamente los ingresos fiscales recaudados en nombre de la Autoridad Palestina, lo que deja a quienes trabajan en el sector público sin salarios durante meses consecutivos.
Las violaciones contra la clase trabajadora palestina en Israel se han intensificado significativamente después del 7 de octubre y desde el inicio del genocidio contra nuestro pueblo palestino en la asediada Franja de Gaza desde 2007. La ocupación ha arrestado, torturado y expulsado a aproximadamente 175.000 trabajadores y trabajadoras palestinas, incluidas alrededor de 18.500 de Gaza, según estadísticas oficiales palestinas. La cifra supera los 205.000 al incluir a los trabajadores y trabajadoras indocumentadas y no registradas.
El sistema colonial de Israel trata a las trabajadoras y trabajadores palestinos desde una perspectiva de seguridad total, sin considerar sus derechos laborales ni siquiera en su nivel mínimo. Estas personas reciben salarios significativamente más bajos en comparación con los y las israelíes, sin derechos iguales en seguridad social, con una ausencia total de seguro de salud y casi ninguna compensación por lesiones laborales.
Los trabajadores y trabajadoras palestinas son sometidas a extorsión y explotación por parte de intermediarios de permisos y agencias de seguridad israelíes. Se les niegan numerosos derechos financieros y legales y enfrentan un racismo constante en sus lugares de trabajo.
Los palestinos y palestinas ciudadanos de Israel sufren discriminación sistemática en el mercado laboral. Muchos puestos de trabajo solo están abiertos a quienes hayan prestado servicio militar, lo que excluye a la población palestina de muchas oportunidades laborales. Solo el 6,6% de las personas empleadas por el Estado israelí son palestinas. El gigante de las comunicaciones, Bezeq, emplea a menos de una docena de personas palestinas de un total de 10.000 personas trabajadoras.
Más de 30.000 personas palestinas de Cisjordania ingresan legalmente en Israel cada día para trabajar, mientras que miles más entran sin permiso oficial, ya que solo se aprueba un pequeño porcentaje de las solicitudes. Aquellas personas que sí tienen permiso tienen una vida laboral extenuante, ya que deben empezar a hacer fila a eso de las dos de la madrugada para atravesar un intrincado conjunto de retenes militares israelíes.
Las personas trabajadoras palestinas en Israel a menudo son víctimas del racismo cotidiano en el trabajo. Por ejemplo, en 2004 las personas trabajadoras palestinas de una obra cercana al Parlamento israelí fueron obligadas a llevar cascos marcados con una X roja para que las fuerzas de seguridad pudieran asesinarlas con mayor facilidad en caso de emergencia.
El movimiento sindical palestino
Los sindicatos palestinos llevan mucho tiempo en el centro de la lucha palestina por la libertad, la justicia y la igualdad.
Desempeñaron un papel fundamental en la Gran Revuelta de 1936 contra el dominio británico y la colonización sionista. Las personas trabajadoras palestinas lanzaron una huelga general que duró seis meses, una de las más largas del mundo. Durante la primera intifada, los sindicatos palestinos lideraron huelgas y boicots a los productos israelíes.
Más recientemente, los sindicatos palestinos han hecho campañas contra la reducción de los salarios y otros ataques a las condiciones laborales del sector público palestino.
Todos los principales sindicatos palestinos firmaron en 2005 la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) y son integrantes del Comité Nacional Palestino de BDS (BNC).
En 2011 los sindicatos palestinos se unieron para pedir a los sindicatos internacionales que se unieran al movimiento BDS y formaran la Coalición Sindical Palestina para el BDS (PTUC-BDS).
El Histadrut
El Histadrut es la federación sindical de Israel, la cual desempeñó un papel clave a inicios del proceso de colonización de Israel en Palestina y sigue cumpliendo un importante rol en la opresión del pueblo palestino por parte de Israel. Este papel se expresa, entre otras cosas, de la siguiente manera:
- Apoyar públicamente los ataques de Israel contra Gaza y otros crímenes de guerra.
- Mantener intereses comerciales activos en las colonias israelíes ilegales.
- Permitir que colonos judíos israelíes en la Cisjordania ocupada se afilien a la organización.
Retener ilegalmente más de 8.300 millones de NIS (aproximadamente 2.000 millones de dólares) de los salarios de las personas trabajadoras palestinas del territorio palestino ocupado. Este dinero fue deducido por el Estado israelí y transferido a la Histadrut para "prestaciones sociales y otras prestaciones sindicales" que las personas trabajadoras palestinas nunca han recibido.
En su declaración fundacional, la Coalición Sindical Palestina para el BDS (PTUC-BDS) hizo un llamado a los sindicatos internacionales para que rompieran todos los lazos con el Histadrut. Muchos sindicatos han hecho precisamente eso.
Último impacto
A lo largo del segundo semestre de 2024, los sindicatos siguieron respondiendo al llamado del BDS y desempeñaron un papel crucial en el apoyo a nuestro movimiento (algunos indicadores del impacto del BDS entre los sindicatos se mencionan en las secciones anteriores):
- En julio, siete importantes sindicatos estadounidenses, que representan a 6 millones de personas trabajadoras, pidieron al gobierno de Biden que detuviera toda financiación militar a Israel. En el mismo mes, la Federación Estadounidense de Profesores (AFT, por sus siglas en inglés) anunció su desinversión total en los Bonos de Israel.
- En julio, OPSEU SEFPO, que representa a 180.000 personas trabajadoras de Ontario (Canadá), adoptó una resolución de apoyo al BDS.
- En octubre, en el marco de la campaña #BlockTheBoat, personas trabajadoras portuarias y sindicalistas griegas del puerto del Pireo, en Atenas, impidieron que se cargara un contenedor en el MV Marla Bull, pues se sospechaba que transportaba balas para uso de Israel en su genocidio. El buque se vio obligado a partir sin la carga. En noviembre, estibadores marroquíes se negaron a embarcar un buque de Maersk con carga militar para el genocidio de Israel.
- En diciembre, el Sindicato Nacional de Trabajadores del Metal de Sudáfrica (NUMSA, por sus siglas en inglés) pidió al gobierno sudafricano que fuera más allá de las declaraciones de solidaridad con la población palestina y que adoptara medidas concretas al romper los lazos diplomáticos con Israel e imponer sanciones.
- También en diciembre, el sindicato sueco de estibadores, Svenska hamnarbetarförbundet, votó a favor de un “bloqueo contra la manipulación de material bélico hacia y desde el régimen apartheid y genocida de Israel”. Esta decisión afectará las importaciones suecas de armas de empresas como Elbit Systems, el mayor fabricante de armas de Israel.