Visión General
El movimiento BDS está impulsando el boicot económico a Israel y desarrollando campañas efectivas contra compañías que participan en la opresión del pueblo palestino.
Muchas corporaciones internacionales apoyan y encubren las violaciones israelíes del derecho internacional, principalmente al operar en las colonias ilegales israelíes y al hacer contratos con el gobierno y el ejército israelíes.
Las campañas de boicot han llevado a que grandes compañías –tales como Veolia y Orange– liquiden sus negocios y se retiren del todo de Israel, y a que una serie de inversores retiren sus fondos de compañías israelíes e internacionales.
La ONU, el Banco Mundial y otros expertos han dicho que el BDS está teniendo un impacto económico importante en Israel, y que ello podría aumentar a medida que el movimiento se desarrolle.
El apoyo económico y corporativo al apartheid israelí
El boicot económico busca ejercer presión sobre Israel para que respete el derecho internacional, así como persuadir a las compañías privadas de poner fin a su complicidad con los crímenes de Israel.
La economía israelí es particularmente dependiente del comercio y la inversión exteriores, lo cual la hace especialmente susceptible al boicot económico internacional.
Muchas compañías internacionales, como G4S y HP, lucran ayudando a Israel a mantener su sistema de apartheid y su colonialismo de asentamientos.
Las campañas de desinversión y boicot contra esas compañías internacionales aumentan la presión sobre ellas para que pongan fin a su complicidad con la opresión del pueblo palestino.
Las relaciones de normalidad comercial le dan a Israel una luz verde para seguir violando el derecho internacional. También le proporcionan divisas que el gobierno utiliza para mantener su opresión sobre el pueblo palestino. La economía israelí es particularmente dependiente del comercio y la inversión exteriores, lo cual la hace especialmente susceptible al boicot económico internacional.
Las corporaciones internacionales juegan un papel clave para hacer posible el régimen israelí de apartheid y colonialismo de asentamientos. Le proporcionan equipamiento, servicios e infraestructura para oprimir al pueblo palestino. Por ejemplo:
G4S: proporciona servicios de seguridad y equipamiento al gobierno y al ejército israelíes, incluyendo las prisiones donde las y los presos políticos palestinos son sometidos a torturas.
Hewlett Packard: proporciona la tecnología que gestiona el sistema de identificación personal que Israel utiliza para restringir el movimiento de la población palestina.
Caterpillar: provee excavadoras blindadas y otros equipos usados para demoler las viviendas palestinas.
Las campañas de BDS contra compañías internacionales pueden tener un impacto real. Grandes compañías europeas como Veolia, Orange y CRH se han retirado del mercado israelí como resultado de campañas de alto perfil sobre su complicidad con los crímenes israelíes.
El movimiento BDS llama a boicotear todos los productos israelíes como forma de ejercer una presión económica sobre Israel. Para maximizar el impacto, enfocamos nuestros esfuerzos en un pequeño número de compañías y productos que están estrechamente vinculados a las violaciones israelíes del derecho internacional. Para más información, consulta nuestra página “Qué boicotear”.
Muchas compañías israelíes tienen un rol directo en las violaciones del derecho internacional, lo cual significa que cualquier relación comercial con ellas es una forma de apoyo directo a la opresión del pueblo palestino.
Por ejemplo, los exportadores israelíes de productos frescos tales como Mehadrin y Hadiklaim participan del robo de tierras palestinas. Por lo tanto, la compra de cualquiera de sus productos contribuye a financiar el desplazamiento forzado de la población palestina que lleva a cabo Israel. Del mismo modo, al pedir a los consumidores que no compren esos productos estamos haciendo campaña para que los comerciantes dejen de venderlos.
En febrero, el fondo petrolero noruego de 1,6 billones de dólares se deshizo por completo de los bonos de Israel, retirando lo que quedaba de sus inversiones al comienzo de la guerra genocida de Israel contra Gaza. Los principales socios sindicales noruegos del BDS habían hecho campaña durante años en este sentido.